Por regla general, las contrataciones desastrosas suelen ocurrir cuando los gerentes son engañados por las primeras impresiones.

El dilema al que se enfrenta la empresa contratante es, ¿cómo ir más allá de lo superficial durante una breve entrevista?.

La clave es centrarse más en los comportamientos y menos en lo que está diciendo. De este modo, si un candidato insiste en que es un “jugador de equipo”, ¿esto quiere decir que dá crédito a otras personas cuando discuten su trabajo?.

Por eso hay que prestar atención a las señales no verbales que señalan desprecio, superioridad o falta de respeto. Tal es el caso de contacto visual cuando se habla con otra persona, pero no al escucharlas o invadir el espacio ajeno.

Una de las mejores claves que nos va a permitir conocer con quien tratamos es pedirle que describa a su compañero de trabajo menos apreciado.

Es importante para saber si lo reduce a etiquetar a la persona con un adjetivo, del tipo, es una persona difícil o se preocupa por revelar una visión más compleja de la situación, por ejemplo, no estamos de acuerdo sobre cómo hacer el trabajo porque tenemos planteamientos distintos.

En definitiva, nuestro problema es evitar que nuestras emociones incidan en una decisión errónea y aprovechar el breve instante de una entrevista para poder concoer lo mejor posible a nuestro candidato.

Un artículo publicado en Pymes y Autónomos