Imagina este escenario, tú en el medio de una discusión acalorada con un colega en el que discrepáis sobre una cuestión profesional y en el que no sois capaces de establecer puntos en común sobre los que cimentar un posible acuerdo.

En este contexto, tu deseo es mostrarte confiado pero interiormente no lo estás y te sientes incómodo con la situación y, sobre todo, contigo mismo por esa dualidad que no deseas que se exteriorice.

Business Discussion --- Image by © Royalty-Free/Corbis
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Realmente, se están produciendo dos conversaciones simultáneamente una evidente que es la que se mantiene en el exterior con tu oponennte y otra, interna, que se plantea tu voluntad y tu capacidad para estirar tu zona de confort en un escenario hóstil como el que se desarrolla durante una discusión.

Cuando se negocia hay que mirar a nuestro alrededor para encontrar puntos en común e internamente plantearse si nuestra posición es que no hay voluntad de ser más asertivo.

Es importante indagar sobre nuestra propia posición para saber si lo que ocurre es que la situación supone un reto emocional, o nos preocupa ser más asertivos o es una falta de habilidad para manejar el reto que se nos plantea.

Llegar al fondo de por qué no se está dispuesto a abandonar nuestra zona de confort es el primer paso para convertirse en un mejor negociador.

Un artículo publicado en Pymes y Autónomos