Si ha observado con un mínimo de detenimiento el universo 2.0. durante los últimos tiempos, habrá constatado probablemente que plataformas inicialmente alimentadas por textos y fotos como Facebook, Instagram y Twitter están actualmente llenas hasta los topes de contenidos en formato vídeo.

De hecho, y según datos manejados por la empresa de telecomunicaciones Cisco, el vídeo engullirá en 2019 el 80% de todo el tráfico generado por la red de redes. Y no sólo eso. El 82% de los marketeros B2C prevé colgarse del brazo del contenido en formato vídeo a lo largo de este año.

No hay duda de que el vídeo tiene cada vez más enamorados a los consumidores y a los marketeros, pero lo cierto es que rastrear su rendimiento (real) no es a priori tan sencillo como parece. ¿Por qué? Básicamente porque cada plataforma hace de su capa un sayo a la hora de contabilizar las visualizaciones de sus vídeos.

En Facebook, por ejemplo, los vídeos, que se autoreproducen en el “newsfeed” del usuario, necesitan apenas 3 segundos para ser contabilizados como vistos (además de ser 100% visibles en los dispositivos desktop y un 50% en el caso de los dispositivos móviles).

Si nos detenemos en YouTube, en los anuncios TrueView en concreto (aquellos que se autoreproducen antes de visualizar un vídeo), las visualizaciones se cobran únicamente al anunciante cuando el usuario ve el contenido durante al menos 30 segundos.

Por otra parte, en Snapchat, donde no existe como tal la función “autoplay”, el usuario debe necesariamente hacer clic para visualizar los vídeos volcados en esta forma. Y el número de visualizaciones equivale siempre al número de veces que el usuario hace clic en un vídeo, independientemente del tiempo que de verdad permanece contemplando el contenido.

Si quiere conocer más detalles sobre los métodos utilizados por las redes sociales para contabilizar las visualizaciones de sus vídeos, preste mucha atención a esta infografía del “marketplace” especializado en storytelling Pressboard:

Un artículo publicado en Marketing Directo