Nadie quiere parecer a los ojos de su jefe como un perezoso, ni poco comprometido, o alguien que no es un jugador de equipo.

Sin embargo, cuando las circunstancias así lo requieren conviene hacer saber a nuestro jefe que nuestra carga de trabajo resulta excesiva sin quedar mal por ello.

Para conseguirlo hay que comenzar por mantener una conversación sincera. Empieza por indicar los objetivos compartidos de la organización para asegurarse de que ambos estáis en la misma onda.

A continuación, explícale que está poniéndose en el camino para poder alcanzar esos objetivos. Debes ser lo más específico posible indicando que la tarea a realizar exige un gran labor de investigación que requiere mucho tiempo o que al gestionar al equipo, tienes menos tiempo para el trabajo cotidiano.

Hay que presentar el problema y proponer alternativas para solucionarlo y es donde debes mostrar tu valía sugiriend que ciertas de escasa relevancia se realizan trimestralmente en lugar de mensualmente, o que los colegas intervengan para darte soporte en un proyecto en particular, o que la organización se plantee contratar nuevo personal para aliviar la carga de trabajo.

Para justificar tu planteamiento es importante identificar proyectos que pueden ser retrasados, delegados, eliminados o disminuidos sin comprometer el equipo y las metas de la organización.

Un artículo publicado en Pymes y Autónomos