Revisar los números del presupuesto. Conferencia de padres / maestros el miércoles. Editar el documento de resumen de marketing. Terminar las aplicaciones de campamento de verano. Comentar la entrevista del candidato con Recursos Humanos. Ir a la compra: tenemos la nevera vacía. Comienzar a redactar el informe trimestral. Llamar al operario para el presupuesto del tejado. Organizar la sesión de estrategia del equipo. Programar vacunas contra la gripe de los niños. Devolver a Jayesh y Liu el plan de informática. Ayudar a Tommy con el examen de matemáticas mañana…

Si usted es un padre que trabaja, es muy probable que en un momento dado su lista de tareas se parezca a la anterior y que se vaya ampliando cada vez más: una lista interminable, y que no para de crecer, de tareas por hacer. ¿A alguien le soprende que una investigación muestre que la mayoría de los padres que trabajan se sienten estresados, cansados ​​y apurados? ¿O que cuando prevé lo que queda por hacer se sienta bastante abrumado?

Como una persona responsable y trabajadora, usted sabe cómo esforzarse y conseguir hacer las cosas. Desde que se convirtió en padre, ha probado varias estrategias para mantener un ritmo cada vez más intenso: ir moviendo las listas de tareas pendientes al iPhone, reorganizar la sección ‘Tareas’ de Outlook, pasar cada vez más tiempo conectado al trabajo cada noche limpiando la fila interminable de correos electrónicos no leídos, durmiendo cada vez menos.

Sin embargo, todavía está obsesionado por la persistente sensación de no hacer lo suficiente, de no llegar a todo, de ir dejando las cosas que realmente importan poco y sentir que las cosas pueden colapsar muy, muy pronto.

El problema no está en cómo se organiza o en la ética de trabajo, sino en cómo se conectan los cerebros humanos. Es normal sentirse abrumado, con tanto que hacer y tantas exigencias sobre usted.

No obstante, hay una buena noticia: existen técnicas simples y efectivas para dominar esa sensación de agobio. Son cosas que cualquier padre que trabaje puede hacer, a partir de hoy, para sentirse más competente, tranquilo y con control y empezar a reducir esa lista de tareas de forma permanente. Aquí hay cuatro de las más poderosas técnicas.

Conozca su objetivo final

Las organizaciones bien administradas y los buenos administradores tienen una visión clara y convincente del futuro: tienen pocos objetivos estratégicos; establecen objetivos de ingresos anuales; saben qué resultados les permitirán decir: “Fue un éxito”. Saben a dónde quieren llegar, tienen confianza en las decisiones que adoptan y se motivan ante los retos. Como padre que trabaja: ¿hace usted lo mismo?

La mayoría de los padres que trabajan se centran simplemente en superar el día, algo que, siendo realistas, es desalentador. Sin embargo, esa misma determinación de arremangarse y realizar la lista de tareas de cada día hace que la paternidad laboral se vea aún más abrumadora e implacable. La lista de tareas es la que manda y no al revés. Más de 18 años (o más) de paternidad laboral, con la sensación constante de “tengo un millón de cosas que hacer hoy” es algo bastante desalentador y agotador.

Identificar el resultado positivo a largo plazo de su paternidad laboral, al determinar una imagen específica del éxito futuro, puede empezar a invertir esa ecuación. Saber que su objetivo es “servir como vicepresidente de esta organización mientras crío a mis hijos para que sean adultos sanos e independientes” proporciona una sensación de autodeterminación, confianza y motivación. Usted tomó la decisión, el objetivo es alcanzable y puede concentrarse en las tareas que se acumulan para lograrlo. Incluso en los peores días, tiene una meta en el horizonte hacia la que moverse y que descubrirá cuando llegue allí.

Para ser honestos, no existe una “fórmula mágica para padres que trabajan” y la definición de éxito es, y debería ser, diferente para todos. “Dirigir a esta compañía como CEO, mientras me asocio con mi cónyuge para criar niños saludables y éticos” es tan válido como “tener éxito financiero suficiente como para cubrir las matrículas universitarias completas de mis hijos, sin perderme las cenas familiares”. Identificar un objetivo es personal y positivo y enmarcado en el futuro para cubrir sus expectativas sobre carrera y sus hijos, se aleja de la sensación de desesperación y se encamina hacia sentarse en el asiento del conductor psicológicamente.

Invierta bien su tiempo 

Los padres que trabajan y tienen una visión clara de hacia dónde se encaminan son más capaces de reducir sus calendarios de compromisos que no se ajustan a sus planes y de gastar tiempo y energía en las cosas que realmente importan y proporcionan una satisfacción real.

Si su objetivo es “convertirme en socio de esta firma, ser conocido como líder en mi comunidad profesional local y criar a mis hijos para que sean adultos sanos que sigan conectados con su herencia religiosa”, entonces será importante hacer un esfuerzo adicional en su trabajo, asistir a conferencias de la industria en su ciudad y llevar a sus hijos a la escuela dominical. Pero representar a su empresa en una conferencia internacional o asistir a todos los partidos de fútbol no lo es, porque no se alinean con su objetivo.

Con la visión como padre trabajador clara, intente gastar 10 minutos cada viernes haciendo una ‘auditoría de calendario’: revise el Outlook o la lista de tareas pendientes de la próxima semana, identifique los elementos que no encajan con sus objetivos y comprométase a delegar o decir que no al 5% de ellos. Al hacer de esto un hábito, a lo largo de este año podrá recuperar una cantidad significativa de su propio tiempo y aumentar su sensación de satisfacción y control.

La lista de cosas hechas

A fines de la década de 1920, el psicólogo ruso Bluma Zeigarnik describió lo que desde entonces se conoce como el Efecto Zeigarnik, que establece que las personas recuerdan y se fijan en tareas incompletas o interrumpidas significativamente más que las terminadas. Por eso que escuchar unos segundos de una canción en la radio puede hacer que se pase tarareándola todo el día, tratando de recordar cómo termina la canción. También explica que muchos programas de televisión terminan cada episodio de forma inconclusa, para dejarle obsesionado hasta que vea la trama resuelta.

Las tareas no completadas nos torturan: ocupan todo nuestro espacio mental y crean un enorme ruido emocional y mucha tensión; cuando no conseguimos el cierre, nos entra la ansiedad. Para cualquier padre que trabaje, con todos los elementos abiertos que tenemos tanto en casa como en el trabajo, eso es demasiada ansiedad. Su lista de tareas es necesaria, pero tiene que ver cómo y en qué forma la conserva o no le ayudará a aliviar el estrés. En todo caso, lo alimentará.

El truco más eficaz es mantener una lista breve e informal de elementos completos (en lugar de no hechos), tanto del trabajo como del hogar. Escriba los proyectos finalizados de este año, los problemas resueltos, sus ganancias o cualquier cosa que signifique “ganar” para usted: “Hemos batido nuestros números trimestrales”; “Encontré a Sasha un tutor de ciencias”; “Gané la cuenta de esa farmacéutica”; “Pude ir al partido de fútbol de Diego la semana pasada”. Luego revise esta lista y recuerde cuánto ha hecho, cuánto ha producido y logrado en ambas esferas.

Mis clientes y la gente a la que ayudo explican que incluso un solo minuto dedicado a hacer esto les ayuda a sentirse significativamente menos frenéticos y abrumados. En palabras de uno de mis clientes: “Me hace sentir que estoy ganando”.

Acostúmbrese a mirar la lista, elimine algo de ese constante “por hacer” por un “hecha” y se encontrará más tranquilo y feliz.

Espacio para el descanso

Como padre que trabaja, su lista de cosas por hacer nunca se ralentizará ni se detendrá, pero puede optar por darse un respiro, brevemente.

En algún momento durante los próximos dos días, deje de lado 20 minutos y apague todos sus dispositivos, aparte la lista de tareas y no haga nada “productivo”. Su trabajo será simplemente pasar tiempo en alguna actividad que disfruta con su familia. Podría ser una cena juntos, bailar el Hokey-Pokey con su niño pequeño o salir a correr con su hijo adolescente. Es una persona con mucho poder, una gran carrera, pero durante estos 20 minutos, ha descansado.

Incluso en tan poco tiempo, descubrirá que su estrés disminuirá y su sensación de “haber hecho algo positivo para mí y mi familia” aumentará. Aún más importante, durante un día loco, recuperará el sentido de lo que hace: ha tomado una buena decisión para hacer esto y lo ha hecho cómo usted quería.

Hay una razón por la cual muchas religiones importantes adoptan la idea de un día obligado de descanso y por qué tantas personas de gran éxito hacen que sea un hábito tomar vacaciones regularmente: funciona. Tomarse tiempo para retirarse del mundo y desconectar del trabajo nos centra, haciéndonos más resistentes y productivos. Para los padres que trabajan, encontrar esta flexibilidad y descansos más largos puede ser difícil. Incluso para los más ocupados de nosotros, en las profesiones más exigentes y con más ajustes de tiempo, es posible hacer 20 minutos de descanso.

La paternidad laboral es exigente. Requiere que una persona haga bien dos trabajos desafiantes y en un mundo siempre en movimiento. Como en cualquier trabajo “extremo”, es inevitable cierto grado de fatiga, estrés, inseguridad y abrumamiento general. Cuanto más pueda establecer su propio camino, tomar buenas decisiones, tener confianza en su desempeño y disfrutar en el camino, vendrá lo mejor para usted, su carrera y su familia durante este año y los están por venir.

Un artículo escrito por