A la hora de obtener los recursos económicos con los que una empresa puede financiar su actividad empresarial, normalmente siempre nos viene a la cabeza la financiación bancaria. Sin embargo, especialmente debido a la crisis y a la posterior restricción crediticia, son muchas las empresas que se han visto privadas de la liquidez que necesitaban no solo para acometer inversiones, sino también para financiar otros gastos corrientes.

Las dificultades para obtener financiación de los bancos ha llevado a muchas empresas a buscar fuentes de financiación alternativas. Y no solo a través de pasivos exigibles (como cualquier forma de crédito o préstamo bancario), sino también con la entrada de nuevos socios en el capital de la empresa. En este sentido, las rondas de financiación se han convertido en auténticas tablas de salvación para muchas empresas (en especial startups) que, de no ser por ello, no hubiesen podido ver la luz.

29f98bbf-47d2-45c8-840e-2be65f36be25Se trata de un proceso mediante el cual una empresa capta nuevo capital de inversores, y no solo el capital fundacional, sino también capital ya existente que pasa de un socio a otro. En este proceso, se da entrada a nuevos socios que adquieren una parte del capital social de la empresa y, por tanto, parte de su control. Sin embargo, no se incrementa el pasivo exigible dentro del balance de la compañía, si bien los inversores, evidentemente, exigirán un cierto retorno por su inversión.

Es muy útil a la hora de obtener financiación para la constitución de una empresa, cuando ésta piensa lanzar un nuevo servicio o producto al mercado, a la hora de expandirse y abordar nuevos mercados, cuando se vea en la necesidad de reestructurar el pasivo por atravesar una situación difícil o por falta de efectivo con el que atender nuestras obligaciones de pago, entre otras muchas circunstancias.

Los primeros pasos son siempre complicados, y más si tu empresa no es conocida. Toca desplegar todas nuestras artes para despertar el interés de los inversores y argumentar de forma convincente. Y lo más importante: deberemos ser realistas con nuestras expectativas. Por un lado, si son demasiado elevadas, no conseguiremos obtener los recursos previstos, lo que puede comprometer la constitución o incluso la futura supervivencia de la empresa; por otro, si son demasiado bajas, obtendremos más dinero del previsto inicialmente, pero esto no tiene por qué ser necesariamente positivo ya que daremos entrada a socios no deseados que puedan diluir nuestra participación en la empresa. En el equilibrio está la virtud, y los recursos obtenidos deben ser suficientes para dar los primeros pasos comerciales.

En resumen, el auge de las startups, en especial las tecnológicas, no ha pasado inadvertidas por los business angels ni por el capital riesgo especializado, que han comenzado a tejer redes de ayuda para ellas. Las rondas de financiación han adquirido enorme protagonismo para poner en contacto a inversores especializados con empresas, especialmente de reciente creación. Y este punto de encuentro, asumiendo que el crédito sigue cerrado, ha sido la verdadera tabla de salvación para muchas sociedades.

Un artículo escrito por Diego Lorenzana