Son muchas las ocasiones en las que nos preguntamos cuánto ganará nuestro compañero de mesa. Pero, ¿Es productiva la transparencia salarial entre los empleados?

Si tu jefe te propusiera saber el sueldo de tu compañero de trabajo, son pocos los que rechazarían conocer la cifra. De hecho, si quieres hacérselo pasar mal a alguien, sólo tienes que preguntarle sobre este tema.

Saber cuánto gana alguien es uno de los grandes “tabúes” de la sociedad actual. Tanto es así que se considera de mala educación hacer si quiera un comentario al respecto.

Sin embargo, el CEO de SumAll, una compañía estadounidense, decidió cambiar este hecho. Desde que fundó la compañía hace cinco años, Dane Atkinson tuvo una idea transgresora en el mundo empresarial: publicar los sueldos de los empleados para que pudieran ser consultados por cualquiera de los miembros de la organización en el momento que lo desearan.

De esta forma, los celos, conspiraciones y demás teorías sobre el dinero que gana cada uno desaparecerían. “Es muy fácil mentir en nuestra industria y cruzar el límite de lo legal. Por eso, antes de sacar los sueldos de nuestros empleados a la luz, queríamos asegurarnos de que persistirían en el tiempo y que no contradecían ninguna ley“, explica Atkinson.

En contra de lo que ocurre en muchas otras empresas, la clave para ascender en esta compañía es la meritocracia. Los sueldos están puestos en función del mercado y, si alguien encuentra alguna discordancia con el salario medio de alguno de los puestos, SumAll lo ajusta.

Atkinson asegura que esto le ha supuesto un crecimiento interanual del 10% y cree que esto se debe a la colaboración interdepartamental o por equipos de trabajo.

¿La razón? Muchos de los conflictos internos que hay en otras empresas desaparecen, ya que si alguien no entiende por qué uno de sus compañeros se le paga más que él, sólo tiene que ir a hablar con Atkinson y éste se lo explica.

El propio CEO de SumAll admite que tener que justificar continuamente por qué el empleado X gana más que Y es “horrible” en lo que se refiere a gestión de tiempo, pero esto elimina otros problemas aún mayores.

En cualquier caso, la solución de Atkins es un claro ejemplo de transparencia empresarial. Además, tiene una serie de ventajas en lo que se refiere al desarrollo profesional de cada uno.

Y es que si, por ejemplo, uno de los empleados quiere un ascenso, sólo tiene que fijarse en las aptitudes y cualidades de su compañero para adquirir esa ventaja salarial. Esto es una forma de motivar al empleado, ya que, indirectamente, se le está diciendo “tú puedes llegar a este sueldo si te esfuerzas lo suficiente”.

De hecho, Atkinson asegura que, a veces, un grupo de trabajadores vienen a pedir que se promocione a otra persona que está por debajo de ellos porque creen que merece un ascenso.

Entonces, teniendo esto como ejemplo positivo de productividad y compañerismo, ¿Por qué no se publican los sueldos de los empleados?

Escrito por Ana Muñoz