Te mostramos cuáles son las claves que necesitas saber para tomar decisiones, ya sean trascendentales o nimiedades. Y es que, desde que nos levantamos hasta que nos dormimos, nos pasamos el día eligiendo entre una cosa y otra.

La vida está llena de momentos en los que hay que elegir. En el día a día también ocurre lo mismo. Tomar decisiones es, desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir, algo constante.

Todas las opciones son válidas y respetables pero lo cierto es que hay determinadas personas que se toman muy en serio ese momento de escoger.Tanto es así que en ocasiones el simple hecho de decidir qué preparar de comer puede desembocar en una situación de estrés.

Tener la posibilidad de elegir es algo positivo. La libertad de decidir si salir o quedarse en casa, vestir de un color o de otro, comprar una casa en la playa o en la montaña incluso cambiar de trabajo o de  profesión son situaciones cotidianas a corto, medio o largo plazo que requieren de una, aunque sea pequeña, meditación. La clave está en destinar el tiempo justo a cada momento de reflexión previo.

Ni más ni menos. Para que “ese momento” en el que valoras qué hacer no afecte más de la cuenta al bienestar, es necesario conocer estas claves para tomar decisiones.

1.Las dudas son pensamientos

Las dudas surgen cuando hay una situación en la que hay que elegir. Pero las dudas son pensamientos, no verdades. Hay que tratarlas como tal y no darles más importancia de la cuenta. A la hora de decidir, ninguna alternativa es mejor que otra. Todas son válidas. La clave está tomar decisiones en base al conjunto de circunstancias personales de cada uno.

2. Adelantar soluciones

No se trata de ser un adivinar el futuro o de vacilar sobre lo que puede o no ocurrir. La mejor decisión es anticiparse a lo que puede suceder. Contemplar todas las opciones posibles es un buen ejercicio. ¿Qué pasa si de todas las alternativas eliges una y te equivocas? ¡Anticípate y piensa en un plan B!

3. Busca motivación en la duda

El hecho de estar motivado ante una situación hace que ese deseo sea mayor que la duda y por lo tanto cueste menos esfuerzo tomar una decisión. Si un proyecto resulta estimulante, automáticamente dejamos de pensar en un hipotético fracaso y focalizamos todos los esfuerzos en tomar decisiones en que el plan salga bien.

4. Siempre hay una primera vez

Y con la duda seguro que no es el caso. Piensa que no es la primera vez que eliges, por lo tanto tampoco será la primera vez que decides entre una o varias opciones. Haz memoria ¿cómo te sentiste la última vez que resolviste una situación? Si acertaste en tu decisión o si por el contrario fracasaste.

5. Objetivos + Rendimiento = Resultados

Esta operación es mágica. Si te encuentras ante una situación en la que tienes quetomar una decisión, es importante centrar la atención en qué resultado quieres conseguir con tu acción. El desenlace no depende de uno mismo pero el esfuerzo y el rendimiento sí. Por lo tanto si quieres conseguir que determinada situación tenga un desenlace concreto, esfuérzate para alcanzarlo. Tendrás tu recompensa.

6. Rodéate de todo aquello que te haga sentir bien

Es importante sentirse seguro y con iniciativa a la hora de tomar decisiones. Por eso, ya sean amigos, canciones, lugares, amuletos, rituales o incluso la organización de la jornada o la rutina, todo vale si son situaciones o personas que nos transmiten seguridad.

7. Asume las consecuencias

 

Tomar decisiones implica aceptar las consecuencias. A la hora de elegir no es necesario precipitarse. Frente a la toma de decisiones hay dos tipos de personas. Por un lado están los atrevidos que toman decisiones sin pensar en las consecuencias y, por tanto, sin ser conscientes de los riesgos que asumen. Y por otro lado están los valientes que aceptan el riesgo de su decisión, sea cuál sea la consecuencia.

8. Aprende a gestionar el fracaso

En una situación de duda surge el miedo a fracasar y el fracaso, no está bien visto. Hay que aceptar y gestionar la frustración, para que la próxima vez que tengamos que elegir valoremos de forma aislada ese momento concreto. El miedo paraliza y por eso es tan importante no castigarse por haber fracasado en algún momento. Que ocurra una vez no quiere decir que vaya a pasar siempre.

Escrito por Carolina Fresneda Lorente