Con esta historia personal, aprenderás más acerca de la insolvencia y de cómo evitarla.

Al borde de la insolvencia.

Propietario de un negocio que daba pérdidas mes tras mes.

Con un nivel de deuda fuera de control.

Sin claridad acerca de lo que debía hacer para solucionar mis problemas económicos.

En esas circunstancias despedí el año 2009.

Tras cerrar mi negocio, quedé sin ingresos y sin saber cómo pagaría mis compromisos financieros personales.

Sentía que había tocado fondo.

Además, tuve que volver a buscar un empleo. Necesitaba generar ingresos de forma urgente, pero me sentía demasiado desgastado como para emprender nuevamente por mi cuenta.

Me encontraba al borde de la insolvencia y -lo peor de todo- no tenía idea acerca de cómo había ido a parar ahí.

Técnicamente, una persona física o empresa puede declararse en situación de insolvencia cuando no es capaz de cumplir con el pago de sus compromisos financieros, debido a la falta de liquidez.

En pocas palabras, eres insolvente si no tienes cómo pagar tus deudas.

¿Por qué no deberías llegar a la insolvencia?

Contrario a lo que algunas personas piensan, la declaración de insolvencia no condona la deuda.

En el mejor de los casos, la reprograma, asumiendo el deudor, el pago de intereses adicionales.

Por si fuera poco, esto queda como una marca en su historial, dificultando su futuro acceso a crédito e, incluso, su capacidad para conformar una empresa.

En conclusión, aunque la declaración de insolvencia pueda ser una alternativa en casos muy extremos, deberías hacer lo posible por no llegar a ella.

Los 5 errores financieros que me pusieron al borde de la insolvencia (y que debes evitar a toda costa)

Con los años, superé la crisis de la que te hablé líneas arriba.

También con los años, logré reconocer los errores que me pusieron al borde de la insolvencia.

A continuación, te voy a contar cuáles fueron esos errores. Mi intención es que puedas identificarlos y, sobre todo, evitarlos.

Error #1: Gestionar las finanzas de mi negocio con emoción, y no con razón

En aquellos años tenía un negocio unipersonal, con el cual me había involucrado mucho a nivel emocional.

La había dedicado tanto tiempo y esfuerzo, que lo veía como a un hijo.

Cada decisión relacionada con el dinero que tomaba con respecto a mi emprendimiento, se basaba en un deseo -muchas veces sin sustento- de que el proyecto despegara.

Viajes, capacitaciones, adquisición de activos, créditos… Nada de eso era analizado de forma racional, lo cual me acercaba cada vez más a la bancarrota.

Hoy reconozco que, tanto en los negocios como en la vida personal, muchos de los problemas de dinero tienen su origen en un mal manejo de las emociones.

Porque independientemente de cuál sea el vehículo económico que hayas elegido, estoy seguro de que buscas libertad.

No te alejes de ella por falta de consciencia y razón en tus decisiones.

Error #2: No controlar el flujo de efectivo

Aún manejando tus emociones, podrías llegar a tener problemas financieros, pues la administración efectiva del dinero, también tiene mucho que ver con orden y control.

Uno de los más grandes errores que cometí -y que me puso al borde de la quiebra– fue dejar de cuadrar mis cuentas.

En la vida cotidiana, los ciclos de pago son, por lo general, mensuales: servicios, alquileres, membresías, escuelas, créditos…

Casi todo se paga una vez al mes. Es, por tanto, mucho más sencillo, controlar la economía personal cuando se administra con un sistema que tenga la misma frecuencia.

Yo, en cambio, disponía del dinero de acuerdo a cómo lo necesitaba: Si recibía un pago el día 13, pero debía realizar algún desembolso el 14; pues utilizaba ese dinero.

Perdí el control. Llegó el momento en el que sólo veía pasar al dinero. Vivía al ritmo de las fechas de vencimiento de mis tarjetas y servicios contratados.

Hoy en día, al inicio de cada mes, distribuyo todo mi ingreso del mes anterior. Lo que gano, por ejemplo, en octubre, sirve para pagar mi costo de vida de noviembre.

De ese modo, yo controlo al dinero, y no al revés.

Error #3: No separar las finanzas personales de las del negocio

Si no era capaz de manejar mi flujo de efectivo, mucho menos lograba separar mi economía personal de la de mi negocio.

A nivel financiero, tu negocio es una entidad, y tú otra.

Deberías pagarte, tener un sueldo y, con él, manejarte a nivel personal.

Tu negocio, por otro lado, debería tener su propia estructura de ingresos, costos y gastos (dentro de los cuáles esté tu sueldo).

Créeme. Pocas cosas son tan nocivas para un emprendedor, como tener que decidir constantemente entre pagar la luz y adquirir mercadería.

Error #4: Mal uso del crédito

Últimamente se lee mucho acerca de la “deuda mala” y la “deuda buena”.

La mala sería aquella que se utiliza para el simple consumo; y la buena la que genera un beneficio económico (como las inversiones).

Mi consejo aquí es: Si no manejas tus emociones con respecto al dinero, no controlas tu flujo de efectivo y no separas tus finanzas de las de tu negocio, aléjate de cualquier tipo de deuda.

Es de terror ver tantos grupos de “mentes millonarias” en las redes sociales, recomendando a personas sin experiencia en negocios, que adquieran “deuda buena”.

Antes de correr, hay que aprender a caminar. Y antes de invertir, hay que aprender a ahorrar.

Esto lo aprendí de la manera más dolorosa: por experiencia propia.

Error #5: Tener un concepto errado de lo que significa abundancia

La sociedad de consumo en la que vivimos ha distorsionado por completo el concepto de abundancia.

Todo el tiempo recibimos información que nos invita a gastar nuestro dinero en cosas que no necesitamos.

A mí, por ejemplo, una de las decisiones que me acercó a la insolvencia, fue la de comprar un auto -a crédito, por supuesto- cuyo precio era mayor a mis ingresos de un año.

Absurdo, ¿verdad? No necesitaba un auto de alta gama, no añadía valor a mi vida y a nadie le interesaba que yo anduviera en él.

Por el contrario, esta decisión afectó tremendamente a mi flujo de efectivo. ¡Me estaba empujando directamente hacia la quiebra!

El ejemplo del auto, tal vez sea un poco extremo. Pero ponte a pensar también en otras decisiones más cotidianas.

¿Es importante ir a cenar al restaurante de moda o hacerse miembro del gimnasio más exclusivo?

¿Verdaderamente aporta valor el hecho de comprar ropa “de marca”?

¿Es, realmente, la escuela más cara, la mejor para nuestros hijos?

¿O son decisiones que tomamos para encajar en cierto estándar social?

Necesitamos consciencia en nuestras decisiones respecto al dinero. De lo contrario, podríamos terminar pagando con el bien más valioso: nuestra libertad.

Hoy, para mí, abundancia significa tener mucho de aquello que me importa y poco (o nada) de aquello que no.

3 pasos para alejarse de la insolvencia y mejorar las finanzas

Hayas o no llegado a la quiebra, hay ciertos aspectos de tu economía personal que, seguramente, querrás mejorar.

Te dejo 3 acciones concretas que puedes implementar desde hoy, y que te ayudarán en el propósito de alcanzar la libertad, tanto personal como financiera.

Primer paso: Define qué es importante en tu vida

Define tu vida ideal, en todos los ámbitos.

Piensa a nivel personal, familiar, espiritual, material, físico…

Aléjate de los ideales sociales y piensa en lo que es valioso para ti.

Segundo paso: Diseña un sistema de control de ingresos y gastos

Que contemple esa vida ideal que definiste en el paso anterior.

Aquí deberás considerar, tanto las fuentes con las que procuras hacer dinero, como la manera en que lo utilizarás.

Puedes valerte de una plantilla hecha en hoja de cálculo, pero asegúrate de que sea muy sencilla, práctica y fácil de usar.

Tercer paso: Controla al dinero, no sólo registres lo que haces con él

Existe una enorme distancia entre registrar gastos y controlar al dinero.

Cuando tengas lista tu plantilla de ingresos y gastos, debes usarla para ponerte al mando de tu economía personal.

Recuerda que tus ingresos del mes en curso deberán pagar tu costo de vida del próximo.

Una última reflexión

Haber estado tan cerca de la quiebra y la insolvencia fue una experiencia dura, pero de la cual aprendí mucho.

Como dije líneas arriba, hoy defino la abundancia como la posibilidad de tener mucho de aquello es importante.

Serás abundante si tienes tiempo para dedicárselo a tu familia y seres queridos.

Si tienes libertad para hacer las cosas que te apasionan.

Si tienes la posibilidad de dedicarte a algo que te gusta y aporta valor a la vida de otras personas.

Si cada noche puedes irte a dormir sabiendo que la manera en que administras el dinero asegura tu tranquilidad y la de tu familia.

Para terminar quiero dejarte un regalo

Que hayas llegado hasta aquí, demuestra que tienes un serio interés en mejorar tu relación con el dinero.

Por esa razón, te invito a suscribirte a Camino Contracorriente y descargar, de forma gratuita, mi ebook “Controla al dinero en 3 pasos y escapa del trabajo que está matando tus sueños“.

Será el complemento ideal del artículo que acabas de leer.   

Si hay algo que quieras añadir o preguntarme, me encantará leerte en los comentarios.

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Este es un artículo invitado de Ramón Cámero, fundador de Camino Contracorriente. Publicado en el blog de Agustín Grau