Más de un millón de amas de casa han entrado en el mercado laboral durante la crisis, al pasar de los 3,35 millones de inactivas dedicadas a las labores del hogar que había en 2007 hasta las 2,25 millones que declaraban esta ocupación en el primer trimestre de este año. Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), en el primer trimestre de 2007 había 8,3 millones de inactivos (el 28 % de la población en edad de trabajar), cifra que se ha reducido respecto a los 7,5 millones del mismo periodo de 2017 (hasta representar al 25 % de esta población).

No obstante, mientras el mercado laboral ha expulsado en los últimos diez años a 300.000 hombres, que han dejado de trabajar y de buscar empleo, ha absorbido a un millón de mujeres, que han salido de la inactividad. En la actualidad, hay 4,5 millones de mujeres y 3 millones de hombres inactivos, cifras que contrastan con los 5,6 millones de féminas y 2,7 millones de varones que había hace diez años.

En el primer trimestre del año, la mitad de las mujeres inactivas en edad de trabajar (2,25 millones) se dedicaba a las tareas del hogar, cifra que se ha reducido en 1,1 millones de personas en la última década. Del resto de las inactivas que hay en la actualidad, 1,3 millones son estudiantes, cifra que ha aumentado en apenas 45.000 personas desde 2007, mientras que sólo 200.000 mujeres tienen menos de 65 años y están prejubiladas.

Además, 1,5 millones de estas inactivas son las parejas de la persona de referencia en el hogar en la actualidad, cifra que se ha reducido desde los 2,4 millones de 2007, es decir que hay 900.000 esposas que estaban en la inactividad al inicio de la crisis y que ya no lo están.

Del total de varones inactivos, más de 1,3 millones son estudiantes (cifra que ha aumentado en 260.000 personas), medio millón incapacitados permanentes (135.000 más) y 350.000 amos de casa (130.000 más), mientras que se han reducido los prejubilados y perceptores de otras pensiones en 180.000. De esta forma, en los últimos diez años han aumentado en 150.000 aquellos denominados como persona de referencia en el hogar y en más de 200.000 los hijos dependientes.

La inmensa mayoría tanto de mujeres como de hombres inactivos dejaron su último empleo hace más de un año y una décima parte de ellos cuenta con educación superior, mientras que un 70 % sólo alcanzó la primera etapa de la educación secundaria. El comportamiento de las mujeres inactivas durante la crisis ha sido acorde con el que han experimentado las desempleadas y ocupadas.

El número de mujeres demandantes de empleo se triplicó al inicio de la crisis llegando a rozar los 3 millones, si bien en los últimos años se redujo hasta los 2,1 millones registrados en los tres primeros meses de 2017.Por su parte, el número de ocupadas ha permanecido prácticamente sin variar, aumentando en 22.000 personas durante los últimos diez años, hasta totalizar los 8.322.300 personas.

No obstante, los últimos datos de afiliación a la Seguridad Social del mes de abril muestran que el número de mujeres cotizantes es el más alto de la historia con 8.408.428 trabajadoras, lo que da muestra del auge que experimenta la incorporación de mujeres al mercado laboral.