Ser mujer, mayor de 50 años y estar en el paro desde hace más de dos, es un perfil habitual en nuestro país.

Muchas mujeres de más de 50 años por falta de preparación académica o por tener que hacerse cargo de hijos o familiares enfermos, aceptan trabajos precarios que a la larga sólo dan como resultado un poder adquisitivo que roza la pobreza.

Mujeres emprendedoras VS mujeres con dos trabajos

La crisis, empujó a muchas mujeres a emprender. Era la única solución para no permanecer en el paro. Esto demuestra que la mujer no quiere ser vista, en general, como una persona débil o que necesite de un trato especial laboralmente hablando.

Pero no todos los perfiles son iguales. La sociedad no ha cambiado tanto desde los años 60, el rol de la mujer es el de antaño en muchos hogares.

El cuidado de los niños, acudir a reuniones de colegios, guarderías, etcétera son cuestiones que se le adjudican a la mujer porque sí. Y si a todas estas obligaciones, añadimos tener dos empleos porque no hay otra cosa, es cuando la desigualdad brilla por su presencia.

Hombres y mujeres de la mano en cuestión de trabajo

El clima que se respira en la actualidad no creo que busque la confrontación con el hombre. O no debería ser así. Hombres y mujeres estamos en el mismo barco. En un barco donde las aguas no se han calmado y el paro está presente al igual que la precariedad laboral para ambos sexos.

Quien se tiene que poner las pilas es la administración y la empresa que debería apostar más por la conciliación familiar porque queda mucho trabajo por hacer

Pero sobre todo, un cambio en la mentalidad tanto de hombres como de mujeres, para que éstas dejen de sentirse culpables a la hora de aceptar que las cargas familiares son cosa de féminas, sería un gran primer paso. En el Club de las Malas Madres, con retranca y con cifras, hablan de este tipo de sentimientos.

Mujer preparada VS mujer sin estudios o “mayor”

En ambos casos se producen situaciones surrealistas. Ya puede una mujer tener dos carreras, hablar cuatro idiomas que como se dice coloquialmente, lo tiene crudo.

Y el 43% tiene estudios terciarios frente al 36% de los hombres, según el informe Brechas de género en el mercado laboral español presentado en 2016 por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).

Pero cuando se pasa la barrera de los 45 años, como ocurre con la mayoría de los hombres las posibilidades de incorporarse al mercado laboral son penosas. Como la noticia que ha saltado a la palestra sobre los contratos formativos.

Un artículo escrito por Joana Sanchez