De las startups más interesantes del año, pasamos a los fracasos más sonados de 2017. Además de éxitos emprendedores, el año que dejamos atrás cuenta una historia de fracasos y promesas incumplidas. En este especial hemos seleccionado seis de los casos más llamativos de los últimos 12 meses. Seis startups que por uno o por otro motivo, bien han cerrado sus puertas, bien han tenido que convertirse en otra cosa para sobrevivir. Esta en nuestra selección particular.

Jinn

Jinn representa muchos de los males que amenazan el futuro de la economía colaborativa. Rondas de inversión disparatadas, crecimiento alocado y pésima gestión de recursos humanos. La startup especializada en el conocido como reparto de última milla, cerró sus puertas de forma definitiva el pasado 20 de octubre. Pero fue la crónica de una muerte anunciada. Pese a que la idea era interesante, nunca tuvo músculo para poder competir con empresas como Deliveroo o Uber Eats en Reino Unido y tampoco consiguió plantarle cara a Glovo en las pocas ciudades españolas en las que operaba.

Lo peor sin embargo fue su pésima política de recursos humanos. Como contamos el pasado mes de agosto, uno de los fundadores de la compañía experimentó en sus carnes un escrache protagonizado por sus propios empleados, que protestaban por los cambios en sus condiciones laborales. No les faltaba razón. Sin ningún tipo de contrato que respaldase su actividad, los repartidores de Jinn pasaron en unas semanas de cobrar 8 libras por hora a 1,74 libras, un salario completamente inasumible para una ciudad como Londres.

Verse

Desde su lanzamiento en 2015, los jovencísimos fundadores de Verse han prometido al mundo que su aplicación podría convertirse en el “WhatsApp de los pagos móviles”. En una liga en la compiten compañías como Bizzum, Twyp o la propia PayPal, hay que reconocer a Verse una propuesta que pasaba por la sencillez de uso y un estilo desenfadado, apropiado para el público millenial al que va dirigido. De hecho estos son algunos de los argumentos con los que ha convencido a los inversores para inyectar más de 20 millones de euros en el desarrollo de la empresa.

Y sin embargo algo se ha torcido en Verse este último año. A finales del pasado mes de noviembre la compañía anunciaba que los tres fundadores de la compañía habían sido apartados de la dirección de la startup, que para mantener su viabilidad buscaba un nuevo equipo directivo. Mientras tanto, la dirección de la empresa quedaba en manos de Bernardo Hernández de forma interina. Aunque la compañía ni afirma ni desmiente nada, todo apunta a que la empresa no ha sido capaz de cumplir con los objetivos mínimos que se había fijado. Además se especula con que las rondas de inversión que ha superado no se correspondían con la realidad de la propia compañía.

eShop Ventures

De querer convertirse en el “Amazon español” a firmar su concurso de acreedores el pasado mes de abril. La plataforma llegó a operar en su momento con una decena de tiendas online y alrededor de 130 empleados. Entre sus marcas más conocidas se encontraban “El armario de la tele”, “Mamuki” o “Mimub”.

A pesar de que este hub de tiendas on-line registró números más que prometedores en sus primeros años de vida, finalmente la compañía se precipitó a una situación complicada, en la que se combinaron una drástica caída de ingresos, falta de liquidez, impagos a proveedores y quejas de sus clientes. Para salvar la situación intentaron hasta el último momento convencer a un inversor que pudiese inyectar liquidez, pero tras el fracaso de las negociaciones la compañía no tuvo más remedio que echar el cierre.

Wazypark

Wazypark se lanza en 2015 con una de las ideas más interesantes de los últimos años: facilitar la búsqueda de aparcamiento en las principales ciudades de España. Para ello cuenta con el apoyo de su base de usuarios que gracias a un sistema de recompensas, informan en la App la plaza que acaban de liberar para que otro miembro de la comunidad la encuentre y no tenga que pasar horas “dando vueltas”. La idea funciona por supuesto con una comunidad grande de usuarios, ya que nadie impide que las plazas que se liberan no sean ocupadas por otra persona que no forme parte de WazyPark.

Durante sus dos primeros años de vida, la compañía bien que mal, consiguió superar algunos hitos importantes. Sin embargo en 2017 y ante la constatación que la startup carecía de un modelo de negocio que asegurase su futura rentabilidad, la empresa se preparó para un pre-concurso de acreedores en el que como informó en su momento “El Español”, se registraron además serios enfrentamientos entre el fundador y máximo accionista de la compañía y muchos de sus socios minoritarios.

En estos momentos la startup se mantiene a duras penas, pero muchos de sus consejeros han dimitido y se vislumbran demandas en los tribunales. El futuro de la compañía es como mínimo complicado y no nos sorprendería asistir a su cierre definitivo en 2018.

JobandTalent

De querer convertirse en la aplicación “más inteligente” para encontrar trabajo a competir por el mercado de la hostelería con Apps como JobToday o CornerJob. Es el recorrido que en los últimos 12 meses ha tenido que transitar la otrora prestigiosa “JobandTalent“, que no ha tenido más remedio que pivotar su modelo de negocio y apostar más por el Job que por el Talent.

A finales de 2016 os contábamos que la startup, que acababa de superar una ronda de financiación de 42 millones de euros, afrontaba un enorme recorte en su personal técnico. Por otro lado fuentes del sector ponían en duda el funcionamiento de su famoso algoritmo (algunos ex-empleados afirmaron en medios de comunicación que en realidad el proceso de selección se seguía haciendo “a mano”) e incluso acusaron a los fundadores de la compañía de engañar a sus inversores.

Para no dar todo por perdido, en 2017 la compañía ha tenido que afrontar una fuerte redimensión tanto de su actividad como de su plantilla y ha dejado de ser esa compañía innovadora que le valió tantos premios en el pasado. Se han convertido en una ETT on-line más, pero a su favor, han conseguido cambiar de rumbo a tiempo.

Factoo

Lo de Factoo ha sido uno de los escándalos más sonados del año. El pasado mes de agosto el ministerio de Empleo decidió poner punto y final a la actividad de la compañía, la supuesta cooperativa de facturación que llegó a contar con más de 16.000 socios que facturaban a través de la plataforma, sin darse de alta como autónomos.

La inspección de Trabajo inició la investigación de la empresa en noviembre de 2016, determinando que Factoo actúa al margen de la Ley de Cooperativas y que en realidad es un instrumento que ha permitido a sus miles de asociados esquivar sus obligaciones como lo que considera que son en realidad, trabajadores por cuenta propia, es decir, autónomos, que prestan sus servicios profesionales a terceros.

Como consecuencia, la Tesorería General de la Seguridad Social llevaba meses remitiendo a muchos de estos socios un documento en el que les reclama las cuotas atrasadas del régimen de autónomos y un recargo del 20% en concepto de demora por no haberse dado de alta en el momento en que se produjeron los trabajos. Tras la caída en desgracia de Factoo, otras cooperativas de facturación han seguido la misma suerte.

Un artículo escrito por Rodolfo de Juana