Hay expertos que definen la startup como el sueño de juventud, el concepto inspirador o esa aventura espinosa que sólo una vez de cada cien sale bien.

La startup es la evolución del emprendimiento, la unión de la tecnología y del método. Son muchos los que intentan crear una startup de éxito y pocos los que lo consiguen.  No es una ciencia exacta, pero hemos reunido seis consejos, seis reglas de oro para crear una startup de éxito siguiendo las recomendaciones de los expertos en la materia.

Crear un equipo

El equipo es fundamental a la hora de triunfar con una startup. Es conveniente rodearse de gente con habilidades complementarias.  El equipo está por encima de la idea ya que en muchas ocasiones la idea ya estaba creada y hacía falta desarrollarla bien. Un claro ejemplo es Google que es un buscador que únicamente hizo las cosas mejor que los demás.

Andrés Saborido, director de Wayra, explica a su organigrama preferido. “Dos o tres socios fundadores que se complementen. Todos tendemos a juntarnos con gente afín y eso juega en contra a la hora de constituir un equipo, porque se pierde la oportunidad de adquirir las principales capacidades que se necesitan”.

El feeling es tan importante o más que el producto. “El 80% de los productos muere cuando el equipo se pelea” afirma Julia Prats, directora del departamento de Iniciativa Emprendedora de IESE. Prats recomienda un pacto previo de socios explicando el reparto de las acciones, el modelo de crecimiento y qué hacer cuando las cosas vayan bien y cuando vayan mal.

Definir el problema

Detectar un problema existente es fundamental para ofrecer una solución en forma de startup. Airbnb nació por el déficit de alojamientos que tenía San Francisco en determinadas épocas del año y porque los precios eran prohibitivos cuando había conferencias. Daniel Soriano, director del centro de Emprendimiento e Innovación de IE Business School, apunta a centrarse en la definición del cliente al que te diriges.  “Y nunca olvides el testeo. Una cosa es que el problema esté ahí de verdad y otra que el usuario esté dispuesto a pagar por la solución que le ofreces”.

Saborido coincide con este diagnóstico ya que considera que el éxito de una startup no depende ni de los premios ni de las menciones en prensa. El hecho de que haya clientes dispuestos a pagar el servicio que ofreces es fundamental.

Abarcar poco y apretar mucho

Sofía Benjumea, directora de Campus Madrid (el vivero de Google) lo tiene claro. “Muy al principio, Amazon solo vendía libros. En los comienzos conviene priorizar, olvidarse de crear una aplicación gigantesca con infinitas posibilidades y realizar un ejercicio espartano que es el que nos permitirá avanzar después. Si pretendes abarcarlo todo, únicamente lograrás dispersarte“.

Saborido pone como ejemplo  productos minimalistas como iPad o Whatsapp. “Es mejor no dotar el producto de muchos atributos. No es sencillo hacer algo simple, el periodo de maduración puede ser elevado”.

Ese proceso significa que hasta que la empresa no esté consolidada no es conveniente diversificar. Ha sido el caso de Telefónica, Uber, Google o Apple que han ido madurando progresivamente.

Inversores y expansión

Daniel Soriano aconseja al respecto. “Intenta pedir la menor cantidad posible de dinero para no diluirte mucho, porque pedir demasiado es ceder espacios clave en tu propia compañía y después estarás reticente a afrontar nuevas rondas de financiación que pueden ser vitales”. Elegir a un buen inversor siempre generará un efecto llamada a medio plazo.

No obstante, hay que tener cuidado con las ideas con grandes expectativas que generan pérdidas. Hay muchas startups que no superan el listón de excelencia. Y hay que tener en cuenta que en este mundo también existe la cultura del pelotazo, que consiste en venderle la empresa a un tercero por una cantidad enorme.

Benjumea cree que la financiación llega sólo si tienes un buen producto. Julia Prats, por su parte, avisa: “Que nadie espere lluvias torrenciales de euros. Esto es una secuencia a cámara lenta. Las primeras cantidades sueles ponerlas tú, Bruselas o una incubadora”.

El don de comunicar

Silvia Mazzoli, profesora de marketing y mentora de EOI, cree que el marketing en este mundo no es tanto digital como poliédrico. “El mundo físico también existe. Hay medios de comunicación, existe la publicidad. Numerosos emprendedores asignan al principio unos gastos de publicidad en el plan financiero que quedan indeterminados. Muy a menudo las startups me preguntan qué porcentaje de la facturación deben reservar en este ámbito, y yo siempre les digo que se centren primero en hacer un marketing efectivo”.

Cualquier startup buena que se precie debe tener una política comunicativa eficiente. Pero siempre desde el rigor y la transparencia.

Cajón de sastre

Los expertos también dan consejos en otro tipo de ámbitos que hay que tener muy en cuenta. “Abre bien los ojos y saca partido a tus networkers”, dice Benjumea.

Soriano resalta la importancia de delegar. “Confía en tu analista de datos. Toma decisiones conjuntamente. Ficha a alguien que contrate por ti. Que conozcas la tecnología no significa que sepas llevar un equipo tecnológico“.

Mazzoli apunta a que nunca falte dinero en caja, que haya siempre un colchón económico nos genera una gran seguridad.

Prats, por su parte, considera que siempre hay que estar bien rodeado. “Busca a un mentor que te ayude a cerrar bien el modelo de negocio, a un advisor que te escuche un par de veces a la semana. Para el consejero veterano es una forma de sentirse joven y compartir su bagaje”.

Un artículo escrito por David Olivares