Es complejo resolver la cuestión de si es posible vivir sin que nuestro dinero pase por ninguna entidad bancaria. En un país con una tasa de bancarización tan elevada como España -cercana al 100%-, es una tarea difícil. Te explicamos algunas de las alternativas.

¿Podría vivir sin bancos? Es posible que alguna vez te hayas formulado esta pregunta, cuestionándote la posibilidad de habitar este siglo XXI de forma convencional y gestionar tus tareas y necesidades cotidianas valiéndote exclusivamente de dinero en efectivo. Ante dicha incertidumbre, no existe una respuesta unidireccional ni estática, ya que depende de múltiples factores como el país en el que vivamos, nuestro empleo o determinadas acciones que queramos realizar.

Para comenzar, cabe apuntar dos claves fundamentales que dibujan la realidad de nuestro país: somos una de las regiones europeas más reacias a prescindir del dinero físico -frente a la firme apuesta por el dinero electrónico de otros países del Viejo Continente como Noruega, Suecia o Dinamarca, donde algunos establecimientos no aceptan efectivo-, pese a que muchas voces ya vaticinan que vamos camino de la extinción de los billetes y monedas palpables.

Además, somos un país que, al igual que el resto de economías avanzadas, poseemos una tasa de bancarización cercana al 100%, -mientras que en Latinoamérica o África la población con cuenta corriente no alcanza el 70%– que dificulta la posibilidad de prescindir de las entidades bancarias, puesto que la mayor parte de prácticas cotidianas se han adaptado a su dependencia de los bancos.

Según el último informe Global Findex, del Banco Mundial -que analiza la penetración financiera-, en Uruguay únicamente entre el 16% y el 30% de los ciudadanos posee una cuenta bancaria, mientras que en en varios estados en desarrollo o en las zonas rurales de muchos países africanos la alternativa es el pago a través del teléfono móvil, un sistema que cala mucho más hondo que el de las tarjetas. 

Por otra parte, las fintech han penetrado en el ecosistema empresarial con fuerza ofreciendo soluciones alternativaso complementarias– a las entidades bancarias tradicionales, que se caracterizan por aunar finanzas y tecnología para hacer más sencilla la vida de los usuarios, abriendo amplias posibilidades en torno a terrenos como la banca digital, los créditos online, el cambio de divisas a través de la red o los crecientes pagos móviles.

Apuntes acerca de la vida sin bancos

El propio secretario general del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda, José María Mollinedo, afirmó en declaraciones al diario el País, que “es difícil, pero no imposible, vivir sin bancos”.  Nos encontramos con que no existe ninguna normativa o regulación que obligue a una persona a tener una cuenta corriente en España, pero a pesar de la posibilidad legal de operar sin pasar por el banco, existen diversos inconvenientes para usar siempre el efectivo, como las recientes limitaciones a los pagos en efectivo.

Por tanto, hay que tener en cuenta que para vivir sin bancos existen determinadas actividades inalcanzables, como comprar un coche -a excepción de que el vendedor sea otro particular-, o una vivienda -a no ser que también se trate de un vendedor privado a plazos, como una hipoteca-. En este caso el préstamo en este caso te lo hace el propio comprador, al que le pagarías mensualmente en metálico. En caso de impago, el vendedor se quedaría con la vivienda.

Las compañías, por ley, deben aceptar los reembolsos en metálico aunque no sea un modo de pago habitual para la mayor parte de operaciones diarias.

Si crees que no puedes cobrar tu salario bajo esta modalidad, estás equivocado. Cobrar la nómina en efectivo es posible y está contemplado en el artículo 29 del Estatuto de los Trabajadores. El texto dispone que este pago podrá realizarse en “moneda de curso legal o mediante cheque u otra modalidad de pago similar a través de entidades de crédito”.

El empleador tendría, por lo tanto, que entregar un recibo al trabajador y pagar los respectivos impuestos a la Seguridad Social. Si la compañía se empecina en querer efectuar el abono mediante transferencia, la situación es compleja, puesto que ninguna ley obliga a nadie a abrir cuenta en un banco. Cabe destacar que, en caso de superar el límite legal de dinero en efectivo, este tendrá que efectuarse por transferencia, cheque o modalidades parecidas diferentes a la entrega.

Si hablamos de impuestos, estos pueden abonarse en metálico, aunque en el caso de las prestaciones de la Seguridad Social, o la devolución de la declaración de la renta, la Administración privilegia el pago por el canal bancario o, en su alternativa, a través de cheque.

Existen excepciones, puesto que las pensiones contemplan el cobro a través de giro postal y el SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal) contempla diversas circunstancias en la que esté justificado proceder a la retribución en efectivo del subsidio por desempleo, como cuando la beneficiaria es víctima de violencia de género oe exista una justificación de la imposibilidad de poseer o abrir una cuenta corriente.

En cuanto al alquiler, este implica acudir cada mes al banco a realizar un ingreso o extenderle un cheque, así como con el mes de fianza. Sin embargo, si el casero te pide un aval precisarás el respaldo de un familiar con cuenta bancaria. Si por el contrario, deseas ser propietario, puedes recurrir a otra entidad alternativa al banco -aunque los intereses son más elevados y las garantías, menores-.

Las facturas, en caso de vivir sin cuenta corriente las ingresarías en ventanilla, aunque para ello el contrato debe estar a tu nombre. Aunque es una opción posible, muchos arrendadores son reacios, ya que prefieren domiciliar los gastos.

El principal problema del dinero en metálico es que es más ineficiente, tenerlo en casa más peligroso y puede propiciar la evasión fiscal. Las comisiones son mucho más elevadas y los impedimentos que a priori puedan ponerte las compañías, mucho mayores. Otro de los mayores inconvenientes es la imposibilidad de acceder a productos de ahorro bancarios.

La iniciativa de Vivir sin bancos

Desde la web de Vivir sin bancos, un proyecto de abogados autoresponsables, proporcionan un servicio a aquellas personas que quieran buscar alternativas a las entidades bancarias para ámbitos tan variados como la compraventa con precio aplazado y condición resolutoria, las permutas, los préstamos entre particulares o las cooperativas de emprendimiento.

Tal y como explican en su página web: “hace unos años, cuando los bancos no estaban tan presentes en nuestras vidas, los abogados utilizábamos con asiduidad todas las figuras jurídicas a las que nos referiremos a continuación. La gente abría tiendas y comercios, montaba empresas, se compraba o vendía una casa, un local, adquiría su coche, se iba de vacaciones sin que, la mayor parte de las veces, interviniera un solo banco.

Desde esta plataforma abogan por facilitar alternativas -con toda la seguridad y garantías legales- para intervenir en todo tipo de transacción o negocio entre particulares o empresas, sin tener que recurrir a las entidades bancarias.

Si quieres darle la vuelta a la tortilla, siempre puedes echar un vistazo a nuestro artículo sobre si podemos vivir sin dinero en efectivo.

Recursos interesantes para seguir analizando esta cuestión:

Escrito por Andrea Núñez-Torrón Stock