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Redes Sociales

5 señales de que debes desconectarte de las redes sociales

¿Sientes que últimamente pierdes mucho tiempo, tienes peores relaciones o experimentas un bajo estado de ánimo? Quizás sea momento de alejarte de las redes sociales. Te contamos el porqué.

¿Recuerdas cómo era tu vida antes de la llegada de Instagram, Tiktok o Twitter? Tal vez tenías un menor acceso a la información o el entretenimiento virtual, pero también eras más libre. Y es que cada vez nos volvemos más dependientes de ese mundo digital que nos absorbe y, en muchos casos, daña la salud mental. Por esto te alertamos sobre cuándo debes desconectarte de las redes sociales.

En efecto, se estima que cerca del 24 % de la población presenta una adicción a las redes (Seijido, 2022). Incluso, quienes no hacen un uso compulsivo de las mismas, pasan gran parte de su tiempo publicando y consumiendo contenido; tiempo que alcanza las dos horas y media en promedio y supera las cuatro horas en algunos países. Así lo recoge un informe de International Data Corporation.

El empleo de las redes nos entretiene y nos informa, aunque puede afectar la salud mental, emocional y cognitiva. Entonces, ¿cómo saber que precisamos un descanso? Conócelo enseguida.

Señales de que debes desconectarte de las redes sociales

Abandonar estos espacios virtuales no es sencillo, porque creamos hábitos bien arraigados en torno a ellos. Sin embargo, algunos indicadores avisan que es momento de tomar medidas. Se trata de los que pasamos a detallar.

1. Experimentas disociación

Una de las funcionalidades más características y novedosas implementadas en las redes sociales es el scroll infinito. Gracias a esta función, la persona no tiene que clicar en diferentes entradas de su interés, pues basta con deslizar el dedo por la pantalla para acceder de inmediato a una oferta de contenido interminable que surge ante sus ojos.

Esto hace que para nuestro cerebro sea imposible procesar la información que recibimos, que no podamos integrarla y entenderla de manera correcta y así preferir continuar deslizándonos como autómatas. Perdemos, entonces, la conciencia del tiempo y del espacio y nos sumergimos en exceso en las pantallas y en esos incesantes estímulos audiovisuales (Baughan et al., 2022).

Si esto te ocurre con frecuencia, es señal de que debes desconectarte de las redes sociales por un tiempo.

2. Afecta tu productividad

Las plataformas digitales están pensadas como un espacio de ocio y entretenimiento, pero en ningún caso deberían sustituir nuestra vida real ni ir en detrimento de nuestras obligaciones.

Es cierto que el uso de las redes sociales en la oficina ayuda a los empleados a conocer mejor el mercado, a intercambiar conocimientos y a crear conexiones más fuertes con sus compañeros (Leftheriotis, 2014). Además, contribuye a que el trabajador se despeje y vuelva a sus labores con una atención renovada.

Sin embargo, también pueden afectar de forma negativa, señala un estudio compartido en Computers in Human Behavior. En concreto, producen distracción, afectan al control atencional y reducen la eficacia y el rendimiento en la tarea.

3. Perjudica tus relaciones

¿Te has encontrado sumergido en la pantalla de tu teléfono durante una cita con tu pareja? ¿Más de una vez escogiste quedarte en casa mirando redes sociales en lugar de salir a reunirte con familiares o amigos? Estas conductas no resultan nada saludables y pueden indicar el establecimiento de una adicción.

Como seres sociales, los humanos necesitamos relacionarnos con los demás, compartir tiempo y experiencias, dar y recibir apoyo social. El uso excesivo de redes llega a perjudicar esos vínculos y sumirnos en un aislamiento escogido que incide en nuestra salud mental, felicidad y satisfacción con la vida.

4. Aumenta la presencia de emociones negativas

Es posible que las emociones se conviertan en tu mejor guía a la hora de decidir si es necesario algún cambio en tu vida.

Piensa en cómo te sientes mientras navegas por TikTok o Instagram y justo después de dejarlo. ¿Percibes apatía, desmotivación y la cabeza embotada? ¿Estás más preocupado o menos satisfecho con tu vida, con tu cuerpo y con quien eres? En este caso, es una alerta de que debes desconectarte de las redes sociales.

Por ejemplo, un estudio publicado en Depression and Anxiety encontró asociaciones fuertes y significativas entre el empleo de estas redes y la depresión. Quienes hacían un mayor uso de las mismas experimentaban una disminución en el bienestar subjetivo y en la satisfacción con la vida; aparte veían perjudicadas sus relaciones y círculo de apoyo en la realidad.

Ese menor estado de ánimo se explica, en parte, por el mencionado sentimiento de soledad y la sensación de «tiempo perdido». Además, el empleo de redes genera constantes comparaciones con vidas y cuerpos aparentemente perfectos, pero que no son reales. Esto genera una sensación de inferioridad que afecta a la autoestima, la valoración de uno mismo (Midgley et al., 2021).

5. Eres incapaz de frenar su uso

Por último, deberías alejarte de las redes sociales por un tiempo si detectas que has perdido el control; es decir, no eres capaz de restringir o frenar su uso a tu voluntad.

Desarrollar adicción a las redes sociales es sencillo, ya que muchos de sus mecanismos están diseñados con este fin. No obstante, esta falta de control impacta de modo negativo en otros aspectos importantes de la vida de la persona y es imprescindible tomar medidas.

Desconectarte de las redes sociales ayuda a recuperar el bienestar

Si te identificas en las anteriores descripciones, puede ser momento de que hagas un pequeño détox digital. Y es que, como sugiere un estudio publicado en Cyberpsychology, Behavior and Social Networking, alejarse de los medios digitales durante solo una semana evidencia repercusiones positivas en los niveles de depresión, ansiedad y bienestar general.

Además, no es necesario desvincularse por completo, sino que reducir el tiempo de empleo semanal también puede ofrecer resultados favorables. Por ello, es fundamental que seamos conscientes de cómo nos afecta el uso de las redes y sepamos frenar a tiempo.

Elena Sanz.