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8 de los aeropuertos más peligrosos del mundo: fotos y secretos

A veces, está bien aplaudir cuando aterriza un avión.

A pesar del miedo a veces común a volar, se trata del modo de transporte más seguro, con decenas de miles de aviones que recorren el mundo cada día. Las probabilidades de sufrir un accidente comercial grave son extremadamente bajas: aproximadamente una entre seis millones, según el informe de seguridad 2022 de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA).

De hecho, el informe revela que solo se produjeron cinco accidentes mortales entre 32,2 millones de vuelos comerciales en 2022. Este impresionante récord se debe a la mayor atención prestada a la seguridad aérea a lo largo de las décadas.

El diseño y la geografía de los aeropuertos son factores importantes a la hora de determinar el riesgo de una operación aérea. La mayoría de los aeropuertos de pasajeros cuentan con sólidas infraestructuras, como ayudas visuales y alertas, que mantienen a los pilotos al tanto de lo que ocurre en el aeródromo y sus alrededores.

Además, las pistas suelen estar pavimentadas con instrucciones claras para el rodaje y la espera, aunque los últimos accidentes aéreos ocurridos en EEUU sugieren que aún queda mucho por hacer en materia de seguridad sobre el terreno.

Sin embargo, hay algunos lugares que cuentan con una tecnología tan mínima y son tan peligrosos para despegar y aterrizar que solo se confía en un puñado de pilotos para volar en esas duras condiciones, y su destreza puede merecer un aplauso.

He aquí ocho de los aeropuertos más difíciles del mundo para pilotar un avión.

Aeropuerto de Barra, Escocia

El aeropuerto de Barra está situado en una diminuta isla de la costa occidental de Escocia, en una zona conocida como las islas de Barra y Vatersay. Debido a la lejanía del territorio y a la escasa demanda, el aeropuerto solo cuenta con una torre de control y una pequeña terminal, pero no hay espacio para una pista propiamente dicha.

En su lugar, los aviones aterrizan en tres franjas triangulares de arena situadas a lo largo del agua en la playa de Traigh Mhor, lo que permite a los aviones aterrizar en cualquier dirección en función de los vientos.

El aeropuerto de Barra es el único con vuelos regulares en el que los aviones aterrizan en la arena, lo que dificulta enormemente el vuelo.

Según Forbes, las pistas están a solo metro y medio sobre el nivel del mar y desaparecen por completo con la marea alta, por lo que los pilotos deben estar atentos a los imprevistos meteorológicos y a las condiciones cambiantes de la marea.

Loganair es la única aerolínea que vuela regularmente a Barra. La compañía utiliza el robusto DHC-6 Twin Otter de de Havilland Canada, un avión de fabricación canadiense especialmente diseñado para terrenos difíciles y pistas cortas.

Aeropuerto Internacional de Paro, Bután

El aeropuerto internacional de Paro, en Bután, es uno de los más complicados geográficamente del mundo.

Situado en un valle entre picos de más de 5.400 metros y densos bosques, solo unas pocas docenas de pilotos han recibido formación especial para volar dentro y fuera, y los vuelos solo están permitidos durante el día.

Según Forbes, algunos factores hacen que la aproximación sea especialmente peligrosa, como el pronunciado giro de 45 grados hacia la pista, que los pilotos ni siquiera pueden ver hasta momentos antes de llegar al aeródromo.

La pista es también muy corta, de solo 1.980 metros, lo que significa que los aviones de fuselaje estrecho que vuelan hacia y desde el aeropuerto deben operar dentro de estrictos parámetros de velocidad y altitud. Además, el aeropuerto carece de sistemas de radar que puedan ayudar a guiar a los aviones, por lo que los pilotos deben confiar en sus ojos y en su entrenamiento.

En la actualidad, solo dos compañías vuelan al aeropuerto de Paro: la estatal Drukair Royal Bhutan Airlines y la privada Bhutan Airlines, ambas con Airbus A319.

Aeropuerto Juancho E Yrausquin en el Caribe neerlandés

La pista comercial más corta del mundo se encuentra en la isla caribeña holandesa de Saba.

Con solo 13 kilómetros cuadrados de espacio para trabajar y pocas zonas llanas, la pista de aterrizaje asfaltada del aeropuerto solo tiene alrededor de 400 metros de longitud.

El tamaño de la pista, unida a los acantilados de las montañas, hace que el margen de error sea extremadamente estrecho, y la precisión del piloto es clave para evitar que el avión caiga en picado al final de la pista y se precipite al océano.

Al igual que en el aeropuerto de Paro, solo unos pocos pilotos están capacitados para volar dentro y fuera de Saba. La única aerolínea con vuelos regulares es Winair, con base en San Martín, que utiliza un DHC-6 Twin Otter de de Havilland Canada.

Aeropuerto Internacional de Courchevel, en los Alpes franceses

El aeropuerto internacional de Courchevel, en los Alpes franceses, proporciona acceso a uno de los destinos de esquí más lujosos del mundo, pero solo los pilotos especialmente entrenados pueden enfrentarse a la incómoda pendiente del aeropuerto y a su corta pista de 518 metros.

Según Forbes, la pendiente descendente del 18,5% de la pista es un factor especialmente desafiante, lo que significa que los pilotos deben maniobrar a la perfección.

Además, el implacable paisaje, unido a la falta de luces o sistemas de orientación en el aeropuerto, significa que los vuelos solo son posibles en condiciones meteorológicas despejadas: el viento y las tormentas harían que su uso fuera demasiado arriesgado.

La única compañía aérea regular que vuela al aeropuerto es la francesa Alpine Airlines, que utiliza un avión Vulcanair P68 Turbo Observer construido para vuelos de corta distancia. Sin embargo, aviones privados y helicópteros también utilizan la pista de aterrizaje.

Pista Phoenix en la Antártida

Un reducido grupo de personas puede decir que ha pisado la Antártida, la mayoría viajando en cruceros que parten de lugares como Australia o Argentina.

Pero hay un número aún menor de personas que han volado hasta el continente blanco, una hazaña que se logró por primera vez en 1928, pero que ha seguido siendo un reto a lo largo de la historia.

En la Antártida hay varias pistas de aterrizaje improvisadas, como la helada Wolf’s Fang Runway, en la que pueden aterrizar desde diminutos jets privados hasta gigantescos aviones Airbus A340.

Pero la que se considera más peligrosa es Phoenix Runway, cuyo uso se certificó en 2016 para el Programa Antártico de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos y se encuentra cerca de la base militar de la Estación McMurdo.

Aviones gigantes como el avión de carga Boeing C-17 Globemaster III de la USAF pueden aterrizar en la pista helada gracias a varias capas de nieve densamente compactada que, según la National Science Foundation, es «casi tan dura como el hormigón.»

Aunque la pista de aterrizaje es mejor que una que sea cuesta abajo o de arena blanda, no tiene luces. Esto, combinado con la oscuridad permanente en los meses de invierno y la posibilidad de que se produzcan condiciones de blanqueamiento total, significa que los pilotos a veces deben depender en gran medida de los instrumentos de la cabina con cero señales visuales en el exterior.

Aeropuerto Internacional de Toncontin, Honduras

Para llegar a Tegucigalpa, la capital de Honduras, los pilotos deben atravesar primero un terreno montañoso antes de realizar un giro brusco y un descenso pronunciado hasta el aeropuerto internacional de Toncontin, en condiciones similares a las de Bután.

Los obstáculos se complican aún más por la corta pista de aterrizaje, de 2.164 metros, y la mayor preocupación es el riesgo de que los aviones sobrepasen la pista de aterrizaje.

De hecho, esto ocurrió en 2008, cuando un Airbus A320 de TACA Airlines se salió de la pista y cayó a una calle, matando a tres personas a bordo –incluido el capitán– y a dos en tierra.

Sin embargo, con la apertura del nuevo Aeropuerto Internacional de Palmerola en 2021 se han remediado algunos problemas del aeropuerto. En la actualidad, solo operan vuelos nacionales en Toncontin, mientras que todos los vuelos internacionales pasan por el más seguro Palmerola, que cuenta con una pista de 2.800 metros.

Aeropuerto Internacional Princesa Juliana de San Martín

Probablemente el más conocido de esta lista sea el Aeropuerto Internacional Princesa Juliana, en la isla caribeña de Sint Maarten (o San Martín), sobre todo por su pintoresca aproximación, que vuela directamente sobre una playa pública.

Turistas y aficionados a la aviación se alinean en la valla del aeropuerto a la espera de que despeguen y aterricen los enormes reactores, aunque la actividad puede ser peligrosa, ya que la gente puede perder el equilibrio –e incluso morir trágicamente– debido a las fuertes ráfagas de los motores.

Los aviones que aterrizan en el Princess Juliana no solo son peligrosos para los que están en tierra, sino que los 2.000 metros de pista y la baja aproximación llevan a los aviones comerciales más grandes a sus límites operativos.

Sin embargo, las compañías aéreas parecen arreglárselas teniendo en cuenta que aviones tan grandes como el enorme Boeing 747 han volado regularmente al famoso aeropuerto de San Martín.

Aeropuerto de Tenzing-Hillary (Aeropuerto de Lukla) en Nepal

El aeropuerto de Lukla, cuyo nombre oficial es Tenzing-Hillary, es la puerta de entrada al Everest y por él pasan cientos de alpinistas de camino al campo base y de regreso.

Los pilotos tienen que zigzaguear entre picos –uno de ellos la montaña más alta del mundo– mientras intentan al mismo tiempo descender hasta una pista de aterrizaje de apenas 518 metros y un solo sentido. Además, el aeropuerto cuenta con una infraestructura mínima.

Mantener la velocidad y la altitud es clave para la seguridad y apenas hay margen de error debido a la pronunciada pendiente necesaria para el despegue y al tiempo impredecible que puede hacer que el cielo soleado se convierta en visibilidad cero en cuestión de minutos.

Además, el aeropuerto está situado a unos 3.000 metros de altitud, donde el aire es menos denso. Esto puede afectar al rendimiento de las aeronaves y dificultar el control del avión por parte de los pilotos.

El aeropuerto tampoco es ajeno a las catástrofes. Según la Red de Seguridad Aérea, 56 personas han muerto en vuelos que llegaban, salían o estaban cerca de Lukla desde 2004.

Andrea Gómez Bobillo