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8 estrategias efectivas para conseguir estabilidad emocional

¿Te gustaría disfrutar de un mayor equilibrio emocional? ¿O poder afrontar las dificultades con un enfoque mental sosegado y hábil? Las técnicas que describimos a continuación te ayudarán.

Conseguir estabilidad emocional es un hito psicológico al que deberías aspirar. Es poder alcanzar un meridiano interno desde el cual tienes mayor control de ti mismo y los altibajos dejan de aparecer con tanta frecuencia. En ese momento, tomas mejores decisiones y eres capaz de manejar los pequeños y grandes problemas con mayor solvencia.

Esta dimensión es clave para disfrutar de una mejor salud mental. Con tal fin, será de gran ayuda saber regular tus emociones de valencia negativa y poner límites a lo que te hace daño. Rodearte de personas respetuosas y practicar el autoconocimiento son cimientos que no pueden faltar en tu vida. A continuación, te proponemos profundizar en el tema.

«Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas también tienen más probabilidades de ser más felices y percibirse como más efectivas en sus desafíos cotidianos».

~ Daniel Goleman (Inteligencia emocional, 1995) ~

Claves para conseguir estabilidad emocional

Una persona con estabilidad emocional demuestra previsibilidad y coherencia en el manejo de sus estados internos. Esto no quiere decir que, cuando alcances esta habilidad, demuestres siempre una emocionalidad dominada por la positividad. En absoluto.

La presente dimensión es la que te permitirá lidiar con los golpes de la vida. Es la herramienta que evitará que los altibajos te conduzcan al abatimiento y que guardes la compostura en momentos de estrés.

Asimismo, una investigación publicada en Asia Pacific Journal of Management destaca su valor en el ámbito del trabajo y las organizaciones. Te explicamos cómo alcanzarla.

1. Aceptar tus emociones

¿Eres de los que suele bloquear, engullir y guardar bajo miles de capas psicológicas todas sus emociones difíciles? Si esta es una práctica habitual en ti, es momento de cambiarla. Un artículo en Frontiers in Psychology señala que, a veces, hasta los factores situacionales median en que alguien opte o no por un afrontamiento activo de sus estados psicofisiológicos internos.

Ten siempre en cuenta que reprimir lo que sientes solo intensificará el malestar. Si deseas alcanzar una adecuada estabilidad en esta materia, es recomendable dejar espacio a cada emoción, nombrarla y regularla. Reconocer que algo va mal es el primer paso para abordar lo que te duele, te frustra o desespera. Toma nota de algunas cuestiones que ayudan:

  • «¿Qué emociones estoy sintiendo en este momento?».
  • «¿Cómo me afecta la tristeza, el miedo o la angustia?».
  • «¿Qué factores pueden estar detrás de esos estados?».
  • «¿Experimenté antes esta situación? ¿Cómo la manejé?».
  • «¿Qué puedo hacer para afrontar mejor estas emociones?».

2. Ajustar tus perspectivas mentales

Para conseguir estabilidad emocional es recomendable atender tus enfoques mentales. Es común, por ejemplo, que a la hora de afrontar las dificultades te dejes llevar por los sesgos cognitivos. La negatividad, el catastrofismo, magnificar las cosas o culpar a los demás, son recursos inútiles que solo incrementan el sufrimiento.

Procura aplicar siempre una perspectiva proactiva, esperanzada y flexible. Si, por ejemplo, perdiste tu trabajo, no asumas que no encontrarás otra cosa y que es el fin de mundo. Utiliza esa mirada más positiva y constructiva que intenta ver nuevas oportunidades de crecimiento, sin bloquearse.

Uno de los mayores beneficios cuando alcanzas la estabilidad emocional es la independencia y madurez psicológica que te aporta. Ya no te quedas aferrado/a los baches de la vida, respondes mejor a las dificultades y dejas de culpar a los demás de lo que te sucede, para ocuparte de tu felicidad.

3. Establecer límites

Un trabajo publicado en PloSOne puntualiza que la estabilidad emocional se vincula con la satisfacción global de la vida y de forma negativa con la ansiedad y la depresión. Tu salud mental parte de esta esfera psicológica y, un modo de alcanzarla, es marcando límites. Alzar muros a lo que te hace daño es la llave del bienestar. Te describimos cómo llevarlo a cabo.

  • No te sientas culpable: recuerda cada día que alzar límites no es egoísta ni incorrecto. Es un ejercicio saludable y necesario para tu bienestar emocional.
  • Reconoce tus propias necesidades: ten claras tus prioridades, valores y límites personales. Reflexiona sobre lo que te hace sentir cómodo o incómodo en diferentes situaciones.
  • Aprende a decir no: expresar en voz alta una negativa de manera respetuosa es una tarea nuclear en la que habilitarse. Practícala sin sentir obligación a dar explicaciones exhaustivas.
  • Aplica la asertividad: manifiesta tus pensamientos, necesidades y sentimientos de manera directa, clara y respetuosa. Hazlo de un modo amable, pero sin sentir la necesidad de disculparte por ellos.
  • Toma conciencia de lo que no te conviene: reflexiona en esas dimensiones, tareas e incluso personas que afectan tu estabilidad emocional. Poner barreras a lo que turba tu equilibrio psicológico es primordial.
  • Sé consistente: una vez que establezcas tus fronteras ante lo que no deseas, es importante mantenerlas de manera firme y coherente. Esto ayuda a que los demás entiendan que hablas en serio y que tus límites no son flexibles.

4. Crear una estructura vital

Para conseguir estabilidad emocional es necesario disponer también de una estructura vital. ¿A qué nos referimos? Es fácil de entender. Si tu día a día está marcado por una falta de rutinas, ausencia de hábitos y si careces de propósitos, tu mente no sabrá a qué aferrarse. Ese caos externo impacta en el universo interno y en tus emociones. Te explicamos cómo trabajar esta área:

  • Crea un horario para todas tus tareas.
  • Clarifica tus metas a corto y largo plazo.
  • Dedica una franja de tiempo a tus aficiones.
  • Incluye varias horas para la conexión social.
  • Añade al horario rutinas diarias de ejercicio físico.
  • Regula tus hábitos de descanso y de alimentación.
  • Reflexiona en cuáles son tus significados y propósitos vitales.

5. Potenciar tu autoconocimiento y autoeficacia

Cuando sabes quién eres y lo que quieres en cada etapa de tu vida, tu control emocional mejora. Lo hace porque sientes más seguridad, trabajas en tus sueños y das la espalda a lo que no te conviene o te trae sufrimiento. De ese modo, no dejas espacio a la inseguridad, al abismo de los miedos o a ese estrés de quien no sabe qué camino tomar.

Además del autoconocimiento, procura también potenciar al máximo tu autoeficacia. En el European Journal of Personality explican cómo esa percepción positiva de tus habilidades facilita alcanzar una adecuada estabilidad emocional. Por tanto, reflexiona en qué necesitas en cada momento y trabaja, además, la confianza en ti y en tus habilidades.

6. Aceptar las adversidades

Hay quien se resiste a los giros del destino, a la fatalidad, a los problemas pequeños, a los grandes desafíos… Nadie podrá conseguir estabilidad emocional si se empeña en que siempre la vida debe ser fácil y plácida. Ante cualquier evento difícil, se vendrá abajo y quedará atrapado en una sucesión de crisis personales por no asumir esos espacios grises de la propia existencia.

La vida puede ser placentera, pero nunca un camino en línea recta sin baches. Asume que el bienestar psicológico requiere aceptar que habrá épocas dominadas por las emociones de valencia negativa. Algo así, lejos patológico, será lo esperable. Porque ante una pérdida es normal sentir ira y tristeza. Esto también forma parte de la estabilidad emocional.

7. Mejorar tu inteligencia emocional

Siempre es buen momento para potenciar y subir de nivel esa disciplina tan necesaria que es la inteligencia emocional. Es más, tal y como resalta otro artículo de Frontiers in Psychology, esta competencia favorece una mejor regulación de las emociones al aplicar un enfoque mental más flexible. Algo esencial para alcanzar la estabilidad en esta área. Toma nota:

  • Habilidades de comunicación: saber expresar a los demás lo que sientes, hacerlo de forma asertiva y respetuosa, ayuda para lograr la estabilidad emocional.
  • Mejora tu autoconciencia emocional: si te animas a llevar un diario, podrás profundizar cada día en lo que sientes, ponerle nombre y buscar estrategias para equilibrar esos estados.
  • Regulación emocional: hay muchas técnicas para regular tus emociones, tales como la respiración profunda, el mindfulness, hablar con alguien, hacer deporte, tareas artísticas, etc.
  • Manejo de las relaciones interpersonales: la inteligencia emocional te ofrece valiosas herramientas para mejorar tus vínculos; por ejemplo, la empatía, el diálogo emocional, el saber llegar a acuerdos, etc.

8. Tener calma y agradecer

Una mente en calma que ejercita la gratitud da forma a un cerebro más hábil para regular el universo emocional. Quizás te parece algo fácil de decir y muy complicado de llevar a cabo. Sin embargo, el enfoque psicológico relajado y reflexivo también se entrena. Así como el corazón que es capaz de dar las gracias por lo que tiene, sin ansiar lo que no es posible.

Con el fin de alcanzar estos estados tan saludables y placenteros, haz cambios en tu vida. Reduce el estrés, las prisas, haz un mejor uso de la tecnología y establece prioridades. Si bajas el ritmo y aprendes a disfrutar de las cosas aquí y ahora, a fuego lento, lograrás ese equilibrio interno con el cual las emociones se estabilizan y se convierten en tus aliadas.

Las emociones no son estables, pero saber regularlas te hace fuerte

El mapa de las emociones humanas es muy diverso y experimentarlas todas es parte de lo que eres. Sentir rabia, amor, pánico, melancolía o efusividad es normal. No obstante, tu bienestar mental requiere que alcances una adecuada estabilidad en esta materia. Es decir, que no derives en los extremos y sepas capitanearlas con equilibrio y acierto.

Asimismo, recuerda siempre que fuerte no es quien más soporta o reprime lo que siente. La auténtica fortaleza reside en transitar por cada emoción y regularla de forma adecuada, sin dejarse arrastrar por esos estados más adversos y difíciles. Por último, ten en cuenta que, si te es complicado alcanzar esa estabilidad, los profesionales pueden ayudarte.

Valeria Sabater.