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Los jóvenes de Wall Street comparten los mayores errores de sus carreras

Cometer errores no le sienta demasiado bien a casi nadie, pero siempre tienen un lado positivo: pueden traducirse en lecciones que de otro modo jamás hubieras aprendido.

Los jóvenes más brillantes de Wall Street de este año explican a Business Insider cuáles han sido los mayores errores de su carrera y qué han aprendido de ellos. Algunos comparten errores de novato (como cerrar el portátil de golpe tras olvidarse de guardar su primer gran pitch deck o duplicar sin querer una operación), mientras que otros dan respuestas más reflexivas sobre cómo han influido en su trayectoria los errores de sus inicios.

Las siguientes declaraciones se han editado por razones de extensión y claridad.

Perfecciona tu proceso

«Durante los primeros meses en Barclays, me dedicaba a la negociación de ventas y recibía órdenes que enviaba para su ejecución. Una vez hubo un error en la orden y se duplicó, y la mesa imputó la cantidad equivocada, que además era significativa. Supuso una notable pérdida para el equipo».

«Cometí un error de novato, pero me hizo darme cuenta del apoyo que tenía. Empecé a comprender que nuestro proceso manual nos estaba fallando en ese momento. Eso nos llevó a crear un proceso automatizado para que no volviera a ocurrir. Ahora, especialmente cuando hay un problema en torno a la automatización y los procesos, se aborda muy rápidamente. Fue un momento duro, pero evitó que le volviera a pasar a más gente».

— Luis Arteaga, 27 años, vicepresidente de ventas de Delta One en Barclays

No vale la pena seguir todos los consejos

«Al principio de mi carrera, trabajé en atención al cliente durante unos años y, una mentora, Karniol-Tambour, me dijo que debía probar el trading durante un tiempo. Pero no era una buena opción para mí por ser algo extremadamente analítico».

Llevaba solo 2 años trabajando en la mesa encargada de ejecutar las operaciones de Bridgewater. Había que conocer los entresijos de los mercados y estar curtido en ello, y también había que ser extremadamente capaz desde el punto de vista técnico. En ese momento de mi carrera, yo no estaba preparado para eso y me destrozaron por completo. Casi me despiden, todo porque escuché a alguien a quien apreciaba y respetaba.

No estaba haciendo nada con mala intención, por supuesto, y fue una buena lección sobre cómo es uno mismo quien más sabe de su propia carrera. Tienes que averiguar si algo tiene sentido o no, y no puedes fiarte de lo que digan los demás».

— David Trinh, 33 años, responsable de divisas globales en Bridgewater Associates

Calla y escucha

«Yo participaba en debates en la universidad, y en los típicos en los que se intenta convencer a la otra parte. En un debate, tienes 7 minutos para exponer tus argumentos sin interrupciones. Pero en la vida real, nunca tienes tiempo para exponer tus argumentos sin interrupciones».

«Lo más importante es saber escuchar y ser muy conciso. Si tuviera que dar un consejo a mi yo de primer año, sería que se callara y escuchara, porque así aprendería más, haría muchos más amigos y, en última instancia, sería capaz de convencer a más gente demostrándoles que realmente se toma el tiempo de reconocerles y escucharles«.

— Michael Dunn Goekjian, 28 años, director del grupo de instituciones financieras de Apollo Management

Reducir la velocidad

«En general, ser demasiado rápida en el trabajo y en la ejecución. Una puede entusiasmarse pero es importante saber que las cosas acaban llegando, hay que ser paciente. Me costó mucho tiempo dejar de hacerlo y perfeccionar mi proceso».

— Tori Gilliland, 30 años, especialista en desarrollo de capital y relaciones con inversores en Point72

Las relaciones importan

«Mi mayor error fue perder una operación a manos de un competidor porque no me acerqué lo suficiente a los accionistas vendedores. Eso me enseñó que, por mucho que se trabaje o por mucho que se pueda llegar a pagar por una empresa, la creación y el fomento de las relaciones humanas pueden acabar siendo más relevantes».

«Por otra parte, permanecer cerca del equipo de management y forjar relaciones sólidas también me ha significado algunos de mis mayores éxitos, como cuando recibí la llamada del CEO de SailPoint preguntándonos si nos asociaríamos con ellos para sacar a la empresa de la bolsa. No todos los días te llama el CEO de una cotizada para pedirte algo así. Es una llamada especial».

— Andrew Almeida, 35 años, socio de Thoma Bravo

«He conocido a muchos banqueros del sector a lo largo de los años y un error que he visto es que se olvidan de que están en el negocio de los fondos y tienen que hacer lo correcto para su cliente».

«A veces, los banqueros se dejan llevar por sus propios resultados y eso puede ponerles en contradicción con los intereses de sus clientes, lo que puede llegar a frustrar una transacción. Al ver cómo se desarrollan estas situaciones, he aprendido que es más importante invertir en la relación a largo plazo, ser honesto y no limitarse a buscar dinero rápido».

– Nadim Laiwala, 35 años, director general de Moelis & Company

Habla claro

«Yo les digo a los becarios y a los nuevos analistas que el mayor error que cometí cuando empezaba fue tener miedo a hacer preguntas. Tanto si tienes el síndrome del impostor como si quieres dar la impresión de que sabes algo, lo que he aprendido es que hacer buenas preguntas demuestra más comprensión que no hacer ninguna».

— Rachel Hunter-Goldman, 33 años, directora del equipo inmobiliario de KKR

«Se infravaloran las prácticas, pero gracias a ellas puedes acabar en el lugar adecuado. Aunque todo el mundo te anima a salir de tu zona de confort y hacer preguntas, en la práctica es habitual quedarse bloqueado y no aprovechar la oportunidad al máximo para aprender».

«Esa fue definitivamente mi experiencia, y cambió mi forma de enfocar el trabajo. Gracias a las prácticas, me volví más dispuesta a intervenir y preguntar si no entendía algo, y creo que así es como se demuestra que estás aprendiendo o que tienes intención de aprender».

«Hay muchas maneras de demostrar que tienes cerebro sin saber de todo. Empecé las prácticas de una forma demasiado académica, en la que si no sabía la respuesta correcta, no hablaba. Definitivamente, hay que estar dispuesto a salir de la zona de confort«.

— Kristen Powers, 31 años, directora ejecutiva de Morgan Stanley, responsable de la cartera de inversiones de empresas estadounidenses, británicas y europeas.

«Creo que al principio de mi carrera hubo momentos en los que no estaba tan segura de mis capacidades y de lo que había aprendido, por lo que a veces no respondía pese a saber la respuesta. Cuanta más experiencia adquieres en el trato, más y más cómoda te sientes. Empecé a hablar más y a darme cuenta de que la gente realmente valora mi opinión, como me han expresado algunos mentores. Eso me dio confianza para empezar a hablar más en las reuniones».

— Sarah Sigfusson, 34 años, vicepresidenta de la división de patrocinadores financieros del banco de inversión Bank of America.

«Cuando empecé como quant, dedicaba la mayor parte de mi atención a hacer mi trabajo a la perfección, pero no a comunicarme con los miembros del equipo y con mi jefe. Como tenía tanto miedo de hacer preguntas y había TANTAS cosas que aprender cada día, a veces intentaba resolver un problema yo sola aunque me quedara atascada, lo que ralentizaba el proceso de investigación. Si tuviera que volver a empezar, pondría más empeño y énfasis en entablar un debate en equipo y hacer más preguntas».

«Lo que aprendí de esta experiencia es que estar abierta a hacer preguntas y participar en debates en equipo puede ayudarte a aprender más rápido, mejorar tu comprensión del tema y establecer mejores relaciones con tus compañeros. Además, pone de relieve el valor de encontrar un equilibrio entre la resolución independiente de problemas y la búsqueda de orientación de los demás cuando sea necesario».

— Shanta Wu, 31 años, analista cuantitativa en Fidelity

Asume riesgos y guarda tu trabajo

«Cuando empecé como analista en JPMorgan, mi compañero Fred Michel, que ahora está en Evercore, me sugirió que empezara algo llamado diario de meteduras de pata: todo lo que hagas que no funcione, o si metes la pata en algo, escríbelo para averiguar lo que ha salido mal y cuál es la solución para no volver a hacerlo».

«Uno de los errores es no arriesgarse lo suficiente».

«En mi diario de errores, hay uno que está grabado en mi memoria. La primera vez que asistí a una gran presentación en JP Morgan, me pidieron que preparara un paquete de diapositivas. Yo era nuevo en el sector; era la primera presentación de diapositivas que hacía, llena de análisis de 5 a 7 páginas, y fui a enviársela al vicepresidente de la operación. Envié un paquete de diapositivas y cerré el ordenador. Resulta que no lo había guardado en la unidad local, así que no se guardó nada del trabajo. Asegúrate de guardar siempre tu trabajo«.

— Neil Kamath, 28 años, vicepresidente del equipo de tecnologías adjuntas de TPG

No pasa nada por decir ‘no’

«Me encanta probar cosas nuevas y aprovechar las oportunidades que se me presentan. Cuando pasé del equipo de política pública a mi puesto de directora de operaciones, estaba ansiosa por meterme de lleno en mi nueva función, y rápidamente me ofrecí voluntaria para gestionar varios proyectos. Sin embargo, acabé intentando hacer dos trabajos a la vez durante la fase de transición, y al final tuve la sensación de que no era capaz de hacer nada con el nivel de excelencia que me hubiera gustado y que la empresa exige».

«Aprendí que a veces decir que no a algo es lo mejor para el equipo (y para mí, que no tengo que trasnochar tanto), y me permite ser más eficaz y dar a los jóvenes talentos más oportunidades de crecer: todos salimos ganando».

— Rachel Barry, 31 años, directora de Asuntos Externos de BlackRock

«Una carrera de éxito en las finanzas requiere dedicación y trabajo duro. Sin embargo, construir e invertir en el entorno que me apoya es igualmente importante. Equilibrar la familia, las amistades, el deporte, la religión y la caridad es difícil».

«Recordarme a mí mismo que debo reevaluar periódicamente cómo asigno mi tiempo me ayuda mucho. Si buscas empresas y jefes cuyos valores coincidan con los tuyos y fomenten esta introspección, podrás desarrollar una carrera profesional exigente que te llene personalmente y minimizar los sacrificios por el camino».

— Chris Dell’Amore, 34 años, director del grupo de socios de infraestructuras de Blackstone

Sé flexible

«Cuando pienso en los tipos de operaciones que habrían funcionado hace 10 años, cuando empecé en el sector, veo que muchas de ellas no funcionarían en el mercado actual. Creo que el mercado se ha vuelto mucho más sofisticado y ha cambiado mucho. Tenemos que cambiar la forma de hacer las cosas, y creo que eso ha ayudado mucho al proceso de nuestro equipo».

— Peter Gylfe, 35 años, gestor de carteras de Millennium

Comprende el poder de una tendencia

«Entender lo poderoso que puede ser un cambio de tendencia es crucial. Por ejemplo, ahora mismo lo estamos viendo con la IA y cómo podría cambiar el mercado. No subestimes ese impacto potencial. Yo lo hice al principio y ahora lo valoro más. Si ves estos cambios sísmicos y los tachas de sobrevalorados sin analizarlos, puedes perderte un gran cambio de tendencia».

— Ricky Mewani, 32 años, gestor de carteras sanitarias en Citadel

«Mis mayores errores han sido subestimar el ritmo de la comercialización de una nueva tecnología en relación con el ritmo de la innovación. La carrera de la comercialización frente a la innovación es una constante en la tecnología, especialmente en el hardware».

«Cometí este error en 2017/2018 con el auge de la tecnología LED orgánica en los smartphones e intentando invertir en toda la cadena de suministro en esta nueva tecnología. Por eso ahora me centro tanto en buscar empresas que vendan hoy en día tecnología de primera línea; aquellas que son realmente fundamentales para el éxito de sus clientes, para no repetir ese error».

— Dominic Rizzo, 30 años, gestor de carteras tecnológicas en T. Rowe Price

«Me preocupé por la inflación un año antes de tiempo y, por tanto, hubo un coste de oportunidad por el hecho de ser defensiva demasiado pronto. Esto me enseñó que no solo una visión debe ser correcta, sino que el momento también debe ser adecuado para que tu cartera tenga éxito».

— Lillian Qian Lin, 34 años, vicepresidenta senior de Pimco

Rodéate de buena gente

«Lo que suscribo procede del libro King of Capital: The Remarkable Rise, Fall, and Rise Again of Steve Schwarzman and Blackstone. El libro habla de cómo Peter Peterson y Stephen Schwarzman pusieron en marcha Blackstone en sus inicios. Pero se centran más en la importancia del capital humano, y de esforzarse en encontrar gente de 10. Hablan de cómo las personas que contratas deben ser el proceso más intenso, largo y reflexivo en el que participes».

«Tenemos mucha suerte de contar con personas excepcionales en todos los ámbitos de JPMorgan, pero es realmente difícil encontrar personas que sean un 10. He visto personas excepcionales y hasta qué punto pueden transformar por completo una organización. Cuando te centras en la conveniencia, puedes obtener un buen resultado. Cuando se acierta de verdad, puede transformar totalmente la dinámica del equipo. Creo que lo hemos hecho bien. Esa es sin duda la mayor lección de mi carrera. Es el error más fácil de cometer, así que lo tengo muy presente».

— Patrick McGoldrick, 32 años, socio gestor del negocio de crecimiento de renta variable de JPMorgan Asset Management

Apuesta por la sencillez

«Involucrarse demasiado en todas y cada una de las tareas y dedicar tiempo de más a cosas insignificantes para que estén perfectas, es un error común. La cuestión es que no se prioriza adecuadamente, y acabas no viendo el bosque porque los árboles te lo impiden».

«Creo que todavía cometo ese error con demasiada frecuencia, pero una vez que eres un poco más senior y tienes 27 tareas en lugar de 7, darse cuenta de lo que es importante y del verdadero objetivo del cliente es fundamental. Creo que en los últimos años los volúmenes han aumentado, y si pasas 4 horas en cada análisis, intentando asegurarte de que todo está perfecto cuando nadie va a pasar de la página 4, estás perdiendo el tiempo. Así que intento mejorar».

— Katya Brozyna, 33 años, directora general de la unidad de industrias globales del banco de inversión Jefferies

«Creo que hay una tendencia general a complicar situaciones sencillas. Al principio de mi carrera, abordaba todos los problemas con una mentalidad de optimización. Proponía alternativas con beneficios limitados, pero que daban lugar a escenarios de ejecución mucho más complicados».

«Lo que he aprendido desde entonces es a darle la vuelta y aplicar soluciones más sencillas a situaciones más complejas. Al centrarte en identificar los objetivos principales del cliente y abordarlos con soluciones sencillas, es más fácil controlar los riesgos y las consecuencias imprevistas. Mis clientes son directores generales y financieros que necesitan tomar decisiones meditadas y luego guiar a sus organizaciones para que las ejecuten. Necesitan una tesis clara de por qué una propuesta tiene sentido para poder comunicar los motivos a los demás».

— Michael Wilkinson, 35 años, director del negocio de instituciones financieras del banco corporativo y de inversión de Wells Fargo

Encontrar tu nicho pronto no es malo

«Al principio de mi carrera, pensé en cambiar de departamento para adquirir experiencia en derivados de tipos de interés, opciones u otras clases de activos más volátiles, porque estaban recibiendo mucha atención en el sector. Pero al final, seguí el consejo de mis mentores; decidí que era importante especializarse en un producto al principio de la carrera, en lugar de probar varios productos sin llegar a comprenderlos realmente. Muchos de los operadores de índices con más éxito llevan 20 o 30 años dedicándose a ello y tienen un profundo conocimiento del producto».

«Al sopesar la amplitud frente a la profundidad, yo diría que lo mejor suele ser especializarse desde el principio y no ir con ideas preconcebidas sobre lo interesante o complejo que es un producto. Cuando uno se especializa de verdad, es cuando puede añadir valor a los clientes, desarrollar puntos de vista sólidos sobre el mercado y adquirir la convicción para expresarlos».

— Yi Yi, 31 años, trader sénior de bonos del Tesoro de EEUU en Citadel Securities

No tengas remordimientos

«Cada pieza me ha llevado donde estoy hoy y no sé si me arrepiento de alguna de ellas».

«Si no hubiera trabajado en ventas y hubiera recibido formación, a pesar de que no era una buena opción para mí, no habría podido centrarme en el crédito ni me habría gustado más la parte bancaria. Sin Wells Fargo y sin esa formación en crédito, nunca habría podido saltar al crédito privado, que en aquel momento, hace 12 años, apenas era una clase de activo. Y sin esa experiencia, no había acabado encajando en Blue Owl. Y sin mi experiencia en empresas, creo que siempre habría sentido curiosidad por el otro lado y por cómo sería operar dentro de una empresa».

«Así que creo que cada paso me ha llevado hasta donde estoy hoy y estoy agradecida por todas las experiencias vividas a lo largo del camino».

— Luna McKeon, 35 años, directora de Blue Owl Capital

«No puedo responder a la pregunta, no porque no haya cometido errores, sino porque (va a sonar muy cursi) creo que son parte de un camino. Estoy bastante contenta con el resultado final. Así que mis errores también me han traído hasta aquí, y todo lo que ha sido un error es siempre una experiencia de aprendizaje. Intento no arrepentirme demasiado de las cosas«.

— Anne-Victoire Auriault, 35 años, socia y directora de negociación de programas globales y ETF de las Américas en Goldman Sachs

Cristina Gálvez