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Asuntos de dinero

6 formas de dar la paga para enseñar a los hijos a gestionar el dinero

Los primeros conceptos sobre el dinero se afianzan entre los tres y los seis años de edad. ¿Cómo? Viendo a los padres gestionar sus finanzas en el día a día, aprendiendo sobre los límites que estos mismos imponen para comprar juguetes o eventos de ocio y gestionando esas primeras pagas que los propios progenitores o familiares les dan a los más pequeños de la casa.

«Para algunos familiares, puede ser muy divertido darle a los niños «propinas», pero en estas sociedades donde los niños tienen de todo, pueden ser algo excesivas«, menciona la periodista experta en información económica y financiera, María Vega.

«Dar una paga sin más, puede ser un despropósito. Hay que enseñarles a distribuir ese dinero, comprarse cosas en el momento y ahorrar algo para luego. Hay que hacerles pensar, porque si no, no tendrán sentido estas asignaciones», añade.

Celia Rubio, la finfluencer Top Teacher 2023 en la categoría Finanzas Personales, coincide con María. Sobre todo en que la paga tiene una parte positiva y otra que, si no se cuida, puede ser negativa.

«Está bien que los niños y los adolescentes tengan un dinero que puedan organizar y tomar sus primeras decisiones financieras en pequeñito, porque cuando ese niño cumpla 18 años y empiece a trabajar, va a recibir mucho más dinero. Por eso me gusta que tengan cierta autonomía con la parte financiera. Lo que no me gusta es la forma», añade la autora de Hazlo bien con tu dinero.

Para María y Celia es necesario que, en el proceso, los niños aprendan los principios más básicos sobre el dinero. Entre ellos, la cultura del esfuerzo, el ahorro a largo plazo y la planificación financiera, que como adultos serán necesarios para tener unas finanzas saneadas.

Estos son los seis trucos que las expertas en finanzas personales creen que ayudan a los más pequeños a entender cómo funciona el dinero y cómo gestionarlo mejor.

1. Utilizar un sistema de comisiones

La cultura del esfuerzo (entendida como un intercambio) es una variable imprescindible dentro de la ecuación de tener una buena educación financiera, según Celia Rubio.

«Yo recibo dinero porque hago un trabajo. Si no trabajase mañana, no recibiría ese dinero. Cuando le damos la paga a un niño, lo que le estamos diciendo es que el dinero cae del cielo, que si él no se puede ganar el dinero, alguien tendrá la obligación de dárselo. Si sustituimos la paga por un sistema de comisiones, por ejemplo, tiene mucho más sentido», explica.

«Desde los tres años puedes implementar un sistema de comisiones en el que los niños vayan haciendo pequeñas tareas y consigan una remuneración. No se trata de que les des dinero por hacer tareas que tienen que hacer, sino de establecer pequeñas tareas adicionales adaptadas a su edad —como cuando te ayuda puntualmente en un evento especial—», ejemplifica.

María coincide en que es una fina línea entre las cosas que tienen que hacer y otras por las que se les recompensa, por eso este tipo de intercambios tienen que ser excepcionales.

«Los niños tienen que ser responsables de hacer sus tareas domésticas. Hay un umbral complicado en donde empiezas a premiar un extra con una paga. Aprender hábitos de corresponsabilidad en la casa es necesario, no sólo por el dinero, si no porque llega un momento en el que hablas en casa de dinero y parece que tienen derecho a cobrar por todo«, cuenta la experta.

2. Dividir la paga por objetivos

Una vez ya se han establecido las vías por las que el niño recibirá una recompensa —o que simplemente tendrá un dinero que administrar— es importante enseñarle cómo gestionarlo.

«Siempre hago mucho hincapié en que el niño haga divisiones con su dinero. ¿Por qué? Porque una de las principales herramientas que utilizamos cuando ya somos adultos para empezar a mejorar nuestras finanzas, para empezar a poner un poco de orden en toda la parte económica, es algo tan sencillo como tener un presupuesto personal«, señala Celia.

«El hecho de tener un presupuesto ayuda a ahorrar, a tener dinero para lujos, y a la vez, tener dinero para todas las áreas importantes. Si desde pequeñitos le enseñamos a implementar este hábito del presupuesto haciendo simplemente divisiones del dinero que recibe para gastar ahora y en el futuro, le ayudamos a instaurar el hábito del presupuesto y el control de ingresos y gastos«, ejemplifica.

El objetivo en este punto no es abrirle una hoja de Excel al niño y enseñarle a sumar, restar y dividir la pequeña paga semanal que recibe. Pero sí guiarle para establecer objetivos para su dinero. Preguntas como en qué te lo quieres gastar, cuánto dinero necesitas para comprarte este juguete o qué te gustaría hacer en verano de vacaciones pueden ayudar a orientar sus plazos de ahorro.

3. Ahorro a corto, medio y largo plazo

«Uno de los problemas que tenemos muchos padres es que vemos cómo nuestros hijos no valoran las cosas. Es una queja muy común. Como cuando dicen ‘voy, les compro un juguete y a la media hora ya no se acuerdan, ya no lo valoran’ y eso cuesta un dinero. Bueno, es que un niño o una niña no va a aprender el valor del dinero salvo que nosotros se lo enseñemos«, advierte Celia.

En línea con el punto anterior, explicarle cuánto cuesta y qué esfuerzos tendría que hacer para conseguirlo puede ayudar a que el niño o la niña sea más consciente de lo que valen las cosas que tiene a medida que se hace mayor.

«Hace un par de años empecé a implementar este sistema con mi sobrina, que tiene cinco años. Lo que hacemos con ella es que, del dinero que va «ganando», una parte es para gastárselo ese día en lo que sea. Y otra parte es para comprar algo un poquito más grande. Tú que quieres, ¿este juguete? Vale, pues vamos a ir poniendo una parte cada día en una hucha«, cuenta Celia.

«No hace falta que tenga el dinero entero, puede ser como fifty fifty. Pero el hecho de empezar a desarrollar el hábito del ahorro, con un objetivo muy concreto, con algo que le motive y que, además, vea que el ahorro no es un fondo perdido, aprende que el ahorro es algo que le permite conseguir objetivos».

4. Guardar parte del dinero cuando se rompe la hucha de ahorro

El ahorro a largo plazo es probablemente el hábito más difícil de enseñar a un niño o un adolescente, sobre todo porque, a esas edades, ahorrar durante varios años es casi la mitad o un cuarto de su vida. Sin embargo, las expertas coinciden en que hay algunos trucos que se pueden aplicar a los hábitos de ahorro tradicionales para que lleguen a sus objetivos de ahorro y un poquito más allá.

«Si empezamos con este sistema de recompensas o de paga cuando son muy pequeñitos (de tres a cinco años), ahorrar a dos o tres años hace que para el niño el ahorro sea un método por el cual, parte del dinero que le ha costado ganar, se queda en un sitio y prácticamente desaparece. Hay que tener en cuenta que dos años en un niño es como pasar el 50% de su vida», explica.

En este escenario, María cree que los propósitos podrían ayudar a definir el ahorro a través de huchas. Así, frenar también el impulso de la sociedad y la inmediatez.

«La hucha es una buena idea, lo único que tendría que ser una hucha con un propósito. Podemos ponernos un plazo en el que el niño comienza a ahorrar en una hucha. Y que, cuando se abre la hucha, no sea para gastar todo, sino para gastar una parte. Creo que eso es una forma de enseñarles a que hay que ahorrar y con distintos propósitos», ejemplifica.

5. Adaptar la paga a su poder adquisitivo

De nada sirve que ayudes al niño a ahorrar si directamente no puede (o no debería) permitirse el juguete en cuestión. Algunos podrían estar fuera de su alcance, igual que lo están aquellos que se diseñan para diferentes edades.

«El valor de la paga depende mucho del poder adquisitivo de cada familia, del entorno en el que se mueven los niños. Creo que aquí ya tienen que valorarlo los padres de manera individual. Lo que sí que es verdad es que con motivos como la inflación, las pagas han cambiado mucho», reconoce María.

«Antes una paga para un niño pequeñito de tres euros, por ejemplo, podría ser una maravilla y ahora se queda muy corta. Y en ese periodo han pasado tan sólo dos años. Con lo cual, este punto dependerá de cada familia y de cada momento económico», sugiere.

6. Hablar sobre dinero con el entorno familiar

Si bien este último punto va en paralelo a todos los anteriores, tanto María como Celia creen que es importante resaltar el impacto que puede tener en la infancia temprana hablar sobre el dinero. En este punto no sólo se trata de explicarle cómo pueden gestionar mejor su dinero, si no de mencionar cuánto cuestan las cosas que tienen en el hogar, los suministros, la compra…

«Lo más importante es que los padres den ejemplo. Lo segundo es hablar con naturalidad de los temas del dinero, del ahorro, de la inversión, de la hipoteca, de la casa… Para explicarle la hipoteca, por ejemplo, le puedes decir que para vivir en esta casa tan bonita en la que vivís, tuviste que pedir un dinero prestado que vas devolviendo poco a poco…», ejemplifica la periodista.

«También es importante hablar con el entorno. Muchas veces los padres se esfuerzan mucho, pero llegan los abuelos, los tíos, los primos y hasta las amigas de la abuela y te rompen los esquemas. Empiezan a darles propinas, que puede ser muy divertido, pero que en algunos casos en estas sociedades en las que los niños tienen de todo, pueden ser excesivas», añade.

Hablar sobre el dinero tiene asociada una connotación negativa que, según María, no puede estar más lejos de la realidad.

«Ser rico no es nada malo y para determinados sectores de la población parece que se tacha como algo indeseable —como la avaricia, por ejemplo—. O sea, tenemos una serie de connotaciones que se está dando al mundo del dinero que son negativas», insiste la experta.

«Parece que si le hablas a los niños de dineros se van a convertir en materialistas. Y tiene que ser todo lo contrario. El dinero se tiene que ver como un tema más del día a día, algo que hay que tratar, que hay que hablar, que tiene sus problemas relacionados, etc… Eso va a ayudarnos mucho a que, de mayores, seamos adultos que tienen una relación sana con la parte financiera», comparte Celia.

Kamila Barca