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7 expresiones ‘groseras’ que no debes usar, según experto en oratoria

Hablar en público puede ser difícil para muchas personas, quienes buscan recomendaciones y trucos por parte de expertos o de directivos acostumbrados a hacerlo como Jeff Bezos.

El fundador de Amazon ha dejado vislumbrar en sus comparecencias y cartas varias técnicas de oratoria y liderazgo: preparación, concentración, empatía con el público, humildad y confianza, capacidad de adaptación y creación de un relato, entre otras.

Pero también hay que saber comunicarse con otras personas en situaciones personales o profesionales de tú a tú, reuniones de trabajo, pequeños grupos de amigos o conocidos, en la corta distancia.

Con independencia de la situación, es fundamental preocuparse tanto por comunicar con eficacia como por no ofender o molestar a la gente, afirma John Bowe, experto en oratoria y presentaciones.

«Como formador de oradores, siempre insto a la gente a que piense detenidamente en sus oyentes antes de hablar. Es imposible evaluar cada palabra de antemano, pero es útil ser consciente de las frases o actitudes que nos impiden comunicarnos con eficacia», explica el autor de I Have Something to Say: Mastering the Art of Public Speaking in an Age of Disconnection (Tengo algo que decir: dominar el arte de hablar en público en una era de desconexión).

Así, en un artículo publicado en CNBC, este experto advierte contra siete frases que considera «groseras», irrespetuosas o maleducadas y que utilizan las personas con «mala etiqueta» en comunicación:

1. «¿Quieres…?»

‘¿Quieres encargarte de esta tarea?’ ‘¿Quieres sacar la basura?’ ‘¿Quieres acudir a esta reunión?’ Si no estás ofreciendo una opción (‘¿quieres venir a comer?’) sino dando una orden o pidiendo algo, esta formulación supone una «falsa cortesía indirecta» que «resulta despectiva», sostiene John Bowe.

En vez de esta expresión, una alternativa más educada sería exponer tu petición directamente con la pregunta ‘¿Me harías/me puedes hacer un favor?’, recomienda: «Al fin y al cabo, a la gente le gusta ayudar. Pero no les gusta sentirse manipulados».

2. «Esta es la cuestión»

Hay varias frases similares a esta (‘Here’s the thing’, en inglés), como ‘Esto es lo que pasa’, ‘Así está la cosa’, ‘Esta es la realidad’, ‘La cuestión es esta’, ‘Esta es la clave’… que deberías evitar, ya que «pueden sonar un poco engreídas» y faltas de autoridad, apunta Bowe.

Dan la impresión de que «lo que sigue será la opinión final y autorizada sobre el tema en cuestión» y de que la persona que las expresa se da mucha importancia a sí misma, «incluso cuando se utiliza sin querer», prosigue.

«Si vas a dar tu opinión, considera la posibilidad de anteponer a tus comentarios ‘Creo que…’. Estas dos palabras eliminan cualquier sugerencia de que estás haciendo una declaración pomposa», concluye el experto, quien dice haber trabajado con estudiantes, líderes empresariales y de organizaciones benéficas, emprendedores y ejecutivos alrededor del mundo.

3. «¿Verdad?»

«En los últimos años, se ha normalizado que este insistente empujón retórico siga a las preguntas, sobre todo en entrevistas con deportistas y políticos (‘Este es el tramo más importante de la temporada, ¿verdad?’ o ‘Nunca hemos visto una circunstancia como esta, ¿verdad?’)», critica Bowe.

No solo no aporta nada positivo o constructivo («En el mejor de los casos, es un relleno inútil»), sino que además puede ser una expresión con connotaciones negativas, interpreta: «Puede parecer una insistencia manipuladora para llegar a un acuerdo».

«Si quieres la opinión de alguien, pídela de forma neutral, en lugar de exigir confirmación: ‘No se me ocurre un momento más crítico para el equipo. ¿Y a ti?'», ejemplifica.

4. «Bueno, busca la manera»

Quizá estáis hablando tu jefe o jefa y tú sobre un problema o una dificultad que ha surgido en el trabajo y te suelta: ‘Bueno, pues busca la manera de hacerlo’.

Es un error y una falta de cortesía y buen liderazgo, interpreta John Bowe: «Esta frase finaliza una conversación. Es mezquina [grosera u odiosa, según cómo se traduzca del inglés]. Aunque es importante delegar, el liderazgo exige que si un empleado necesita ayuda o trata de comunicar un obstáculo, tu trabajo es ayudarle a resolverlo, no insultarle».

¿Qué puedes decir en lugar de frases como esa? El experto ofrece alternativas y las justifica: «Un lenguaje más cálido y un enfoque abierto siempre fomentarán una mejor exploración de las soluciones. Un cambio sencillo podría ser decir: ‘Bueno, hablemos de ello y encontremos la manera'».

5. «Es lo que hay»

‘Pues es lo que hay’ o ‘Esto es lo que es’ son otras de las expresiones groseras o maleducadas que John Bowe recomienda evitar, ya que considera que se suelen usar para decirle a una persona que no se queje.

Si alguien te pide ayuda, incluso aunque no tengas ganas o tiempo, lo mínimo es «ser amable al poner fin a la conversación», apercibe el consultor.

«Ofrecer un poco de curiosidad y empatía», decirle que sientes que se encuentre en esa situación o reconocer que es algo difícil de superar «puede marcar la diferencia al permitir que la otra persona se sienta escuchada», señala.

6. «Obviamente…»

A veces es posible que se te escape sin que te des cuenta, pero deberías evitarla, puesto que «transmite de forma sutil o no tan sutil que quien no está de acuerdo con el interlocutor está equivocado» e, incluso, «utilizarla puede hacerte parecer arrogante», según Bowe.

Para decir esto, mejor no digas nada, viene a afirmar el experto en comunicación y oratoria: «Recuerda que el silencio puede ser algo hermoso. Los oradores más eficaces saben que demostrar tu superioridad o corrección es una pérdida de tiempo y no te hace ganar amigos».

7. «Si quieres mi opinión sincera…»

Da igual cómo lo formules (‘Si quieres saber mi opinión…’, ‘si quieres mi opinión honesta…’, o ‘solo era una broma’), este tipo de expresiones son prescindibles y no lo que buscan las personas, quienes normalmente quieren «ayuda, apoyo y soluciones» en su lugar, plantea Bowe.

«En primer lugar, ¿alguien te ha pedido tu opinión? Si es así, probablemente no esperan ni necesitan una respuesta grosera disfrazada de honestidad», alecciona.

Las alternativas que deberías emplear son más humildes, como un ‘tal vez’ o una disculpa si te has equivocado con tu respuesta: «Decir ‘lo siento’ si un comentario grosero cae en saco roto es mucho más productivo que una justificación falsamente diplomática del rencor», sostiene.

Carlos Galán Feced