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Descubre estas 12 dinámicas de integración grupal

Aprovecha estas actividades que contribuyen a conocerse mejor, favorecen la comunicación y brindan a jóvenes y adultos la oportunidad de pasar momentos agradables.

El sentimiento de pertenencia, así como crear un ambiente social sano y cohesionado, son dos de los objetivos más importantes de las dinámicas de integración grupal. Es por ello que resulta importante conocer cuáles estrategias operan en una clase o un grupo de trabajadores.

En esta entrada, presentamos algunas actividades sencillas para poner en marcha, si eres dinamizador, manager o docente. No te pierdas nada, pues con ellas consigues efectos muy beneficiosos para quienes diriges.

¿Qué son las dinámicas de integración grupal?

Para que entres un poco en materia, antes de organizar las actividades, debes saber que las dinámicas de integración grupal son ejercicios que ayudan a mejorar la cohesión y la motivación. También se usan como forma de evaluar grupos, para conocer cómo se relacionan los individuos y saber cómo es el ambiente.

Estas estrategias contribuyen a crear interacciones positivas, mediante la experiencia vivencial. De acuerdo con el libro Las dinámicas grupales y el proceso de aprendizaje, «una técnica adecuada tiene el poder de activar los impulsos y las motivaciones individuales, de estimular tanto la dinámica interna como la externa, de manera que las fuerzas puedan estar mejor integradas y dirigidas hacia las metas del grupo».

Las que tienes a continuación, a pesar de estar clasificadas de acuerdo con el público objetivo, se pueden ajustar a diferentes edades y contextos.

Dinámicas de integración grupal divertidas para niños y adolescentes

Crear un clima agradable y colaborativo es imprescindible en grupos de menores, ya que les ayuda a sentar las bases de un buen desarrollo psicosocial. Por otro lado, permite estudiar las interacciones para prevenir futuros problemas, como el acoso escolar, por ejemplo. Echa un vistazo a las estrategias que te mostramos.

1. Mi nombre es… y mis gustos son…

Se trata de una actividad ideal como método de presentación rápido. Al no ser muy compleja, es apta no solo para niños, sino también para personas tímidas, pues las intervenciones son rápidas.

Consiste en decir el propio nombre y un gusto concreto, habilidad, pasatiempo… Comienza el dinamizador y siguen los participantes. Al final, es válida otra ronda para ver cuánto recuerda cada uno de sus compañeros.

2. El espejo: empatía en infantes

Si bien se puede adaptar para adultos, esta dinámica funciona mejor en niños de primaria. El ejercicio es simple: se forman parejas y uno se mueve, mientras el otro le imita. Se prohíben gestos y acciones humillantes o violentas.

Luego, se les pregunta cómo se sintieron «siendo el otro» y se reflexiona sobre sus respuestas. También es un ejercicio útil para mejorar la psicomotricidad.

3. Un cuento compartido

Es muy útil para entornos colaborativos y creativos, pues permite centrar la atención en todos los participantes. La persona que dirige el ejercicio comienza una historia en la que aparece y la deja en suspensión al señalar a la siguiente.

Por ejemplo: «Carlos decidió que era hora de vivir una aventura. Así que cogió a Carmen del brazo y fueron a…». Y ahí, Carmen seguirá con su aporte, nombrando al próximo.

Funciona muy bien con niños, pero se puede adaptar a la adolescencia y la adultez.

4. La pelota más preguntona

Otra dinámica de cohesión estupenda para niños pequeños es esta. Con una pelota y un reproductor de música, se le dice a los participantes que pasen la primera, mientras suena una melodía. Cuando pare la musica, quien tenga el balón dirá cómo se llama y hará una pregunta corta al grupo.

Todos los compañeros deben responder deprisa y en orden, debido a que, cuando vuelva a sonar la música hay que pasar la pelota de nuevo. Y así hasta que se presente todo el mundo.

5. El teléfono estropeado

Esta es una de las dinámicas de grupo más útil entre adolescentes; permite pensar en cómo se tergiversa la información cuando pasa de boca en boca. Es ideal para enseñar el funcionamiento de los rumores y los bulos.

Es posible que tengas familiaridad con este juego: se pone a los participantes en fila y se le susurra una frase al oído al que está primero. Este transmite el mensaje al segundo y así hasta llegar al último, que repetirá en voz alta lo que ha recibido. Al compararlo con el primer mensaje, se verá que quizás no se parecen (a veces en nada). Culmina con una ronda de reflexión.

Dinámicas de grupo para adultos

Entre adultos también son muy útiles esta clase de juegos de integración. Se pueden emplear en terapia, actividades de ocio, grupos de apoyo y muchos más contextos. Vamos a verlas.

1. Sueños, una de las dinámicas vinculadas a la perseverancia

Durante esta técnica de grupo, los participantes se sientan lo más cerca posible unos de otros, en círculo, e hinchan globos que representan sus sueños y aspiraciones. Después, levantándose, pero sin separarse dentro del círculo hecho con las sillas, tratarán de hacer que su globo sea el que más alto llegue.

Si alguno se sale del círculo, quedará eliminado (se puede hacer explotar el globo o requisarlo). De esta manera, se representan la competitividad y el esfuerzo, así como la facilidad que tienen otros para destrozar el nuestro. Aunque el mensaje que deja es negativo, es importante reflexionar para reorientarlo hacia la resiliencia.

Si los participantes han lanzado fuera los globos de los demás, es importante señalar que, aunque no hubiesen ganado, todos ellos habrían avanzado en sus «sueños» de haber colaborado en vez de competir.

2. Dibujo colectivo

El método es ventajoso para observar cómo las personas se representan a sí mismas y emplean su creatividad construyendo escenarios. Sirve en entornos escolares, laborales y de otros tipos.

Se establecen turnos y cada quien pinta un elemento en un papel o una superficie más grande. Lo ideal es que sean cosas con las que se puedan interactuar, como casas, coches y herramientas. Una vez terminada la imagen, cada participante se dibujará a sí mismo haciendo algo en la ilustración y explicará el porqué.

3. El desafío

Para esta técnica de integración, se escriben algunos desafíos sencillos en papelitos y se meten a una caja. Se puede dividir al grupo en otros más pequeños o hacerlo de manera individual.

Los equipos o personas se van pasando la caja mientras suena una canción y, al detenerse, quien tenga la caja elige un papel y decide si realiza el desafío escrito en él. Si lo supera, gana puntos, si no, los pierde.

Esta dinámica puede ser muy divertida, si se eligen bien los desafíos; además de que promueve el trabajo en equipo.

4. La presión del ambiente

Para mostrar los efectos que tienen las opiniones de los demás (positivas o negativas) sobre las emociones, esta es la dinámica. Se pide a dos personas que abandonen la sala y después se le explica al resto lo que se hará.

Se divide al grupo en 2 y uno de ellos va a motivar a uno de los que están fuera; mientras que el otro desanimará a la otra persona. A quienes salieron solo se les dice que tienen que hacer un pequeño trabajo de construcción de piezas (se puede emplear un puzzle o algún juguete de bloques).

Al acabar la actividad, se  escucha a los dos constructores y se les revela en qué consistía el ejercicio. Se repasan sentimientos, impedimentos a la hora de construir, qué se siente al desmotivar a otra persona, etcétera.

Dinámicas de integración grupal laboral

En las empresas, resulta imprescindible fomentar un clima de colaboración laboral y relaciones sanas. De lo contrario, el compañerismo brillará por su ausencia y la productividad se verá comprometida. Echa un vistazo a estos métodos que tienes a continuación.

1. La isla desierta

El ejercicio en cuestión se aplica, sobre todo, en el ámbito laboral, pero también es beneficioso en el educativo, pues permite conocer mejor las dinámicas entre compañeros. En él, se pone a los participantes en 3 escenarios diferentes:

  • ¿Con qué 3 compañeros te irías de viaje?
  • ¿Con quién organizarías un evento importante?
  • ¿Con qué compañero preferirías perderte en una isla desierta?

Las respuestas se anotarán en tarjetas anónimas y se pedirá una justificación. De esta manera es posible aislar ciertas palabras clave y emplearlas como valores para dirigir el grupo; por ejemplo: «compañerismo», «diversión», «responsabilidad», etc. Asimismo, el dinamizador obtendrá información sobre las relaciones entre compañeros sin que estos pierdan el anonimato.

2. Alguien como yo

Se trata de una estrategia perfecta cuando un equipo no está unido y no socializa demasiado. Se les entregan papel y lápiz para que anoten una serie de datos relevantes sobre sí mismos, como la profesión, gustos particulares o rasgos de personalidad.

Después, se les deja libre para que se pregunten entre ellos y se agrupen por parejas según la similitud de uno de sus ítems. Son posibles varias rondas, tachando las respuestas usadas y sin repetir pareja.

3. Preguntas indiscretas

Aunque este ejercicio requiere de una elaboración de material, se puede presentar como un juego muy interesante para todas las edades y ámbitos. Se necesita una serie de tarjetas con preguntas escritas, apiladas como una baraja para que cada participante pueda extraerlas en su turno.

A cada persona se le otorga también una carta blanca para que la use cuando no quiera contestar alguna interrogante. De acuerdo con la temática de integración, las preguntas pueden aludir a diferentes temas: valores, experiencias, gustos, opiniones, etcétera. La idea es que cada individuo se muestre a los demás de una forma más profunda y comprometida de lo habitual.

Algunos consejos para la aplicación de estos ejercicios

Es importante ajustar los contenidos de cada dinámica a la edad de los participantes, también has de tener en cuenta una cosa: que intervengan todas las personas es tarea tuya. Detecta a quiénes tienen menos ganas de hacerlo y, sin presionar, intenta que participen al menos una vez.

Por otro lado, es fundamental crear un ambiente seguro, en el que tú seas quien observa y modera sin ponerte de parte de nadie (o des esa impresión). Si las personas que dinamizas no se sienten a salvo en el grupo, el ejercicio no cumplirá su objetivo. Recuerda siempre que las dinámicas de integración grupal deben sentirse como un juego antes de extraer conclusiones en la ronda de reflexión.

Una herramienta útil encaminando grupos

Cuando los grupos no se desarrollan en una dirección sana, las dinámicas que has encontrado aquí son una herramienta útil para encaminarlos, pues favorecen la creación de vínculos, la motivación, la fluidez en el trabajo y ayuda a desarrollar capacidades (como la empatía o la creatividad).

No obstante, debes saber que los beneficios de estos ejercicios no se obtienen en el primer intento, hay que perseverar en su uso. Conviene saber cómo aplicarlas, con quién y cómo resolverlos en caso de que salgan mal. Por eso, consulta siempre con un profesional para ponerlos en marcha.

Sara González Juárez.