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Menores de edad “venden” sus datos biométricos a Worldcoin a cambio de cripto. ¿Deberíamos preocuparnos?

Worldcoin lleva ya varios meses siendo tema de conversación, pero en estos últimos días ha vuelto a ocupar los titulares por distintos motivos. Por un lado, porque WLD, su token nativo, registró una importante subida en su cotización y alcanzó su máximo histórico de 7,99 dólares. Por el otro, porque crece la preocupación ante la falta de regulación de su funcionamiento. Esto último ha llevado a denuncias sobre menores de edad que están «vendiendo» sus datos biométricos para recibir criptomonedas.

Recordemos que Worldcoin es un proyecto cofundado por Sam Altman, el líder de OpenAI. Sus creadores lo presentan como un protocolo descentralizado de código abierto, cuyo principal organismo es la Worldcoin Foundation. La otra pieza de esta historia es Tools for Humanity (TFH), la empresa detrás de la pata tecnológica de esta iniciativa y que hoy se encarga de operar la World App, la cartera virtual donde los usuarios pueden, a través de su identificación única (World ID), transaccionar con cripto y otras monedas.

Para generar la citada World ID, Worldcoin tiene operadores repartidos en distintas partes del mundo que se encargan de validar que cada persona es única. ¿Cómo hacen esto? Escaneando el iris de cualquier individuo que esté dispuesto a hacerlo, utilizando un dispositivo llamado orbe. La recompensa a cambio de «entregar» tus datos biométricos es de 25 WLD 10 WLD, que se depositan en la World App [ver aclaración al final del artículo]. Los registrados luego reciben regularmente más WLD por el solo hecho de estar identificados como personas reales y únicas. Una suerte de renta básica universal.

«Worldcoin tiene como objetivo brindar acceso universal a la economía global sin importar tu país u origen, estableciendo un lugar para que todos los humanos se beneficien en la era de la inteligencia artificial», dice la web del proyecto.

WLD, el token nativo de Worldcoin

WLD es un token ERC-20, desarrollado sobre la blockchain de Ethereum. Sin embargo, se entrega a los usuarios que escanean su iris con el orbe mediante Optimism, una red de «segunda capa» más veloz y económica. Worldcoin ha establecido una emisión inicial de 10.000 millones de WLD, aunque su puesta en circulación se irá liberando de forma paulatina con el correr de los años.

De acuerdo con los desarrolladores, no se podrán crear más tokens de WLD por un plazo de 15 años. Una vez transcurrido dicho período, se podrá decidir la emisión de un 1,5 % más de WLD al año y su correspondiente destino. El plan de Worldcoin es destinar el 75 % del total del token para entregarlo a la comunidad y financiar el funcionamiento de la red. El resto se repartirá entre los inversores de Tools for Humanity, el equipo de desarrollo inicial del proyecto y en una reserva para «necesidades futuras».

El valor más bajo de WLD fue de 0,97 dólares en septiembre pasado. Mientras que al momento de escribir este artículo cotiza alrededor de los 6,40 dólares. El token ya está disponible para su intercambio por otras criptomonedas, como Bitcoin y USDT, vía P2P y plataformas como Binance y OKX.

¿Una amenaza a la privacidad?

Desde su lanzamiento, Worldcoin ha sumado seguidores y detractores por partes iguales. La principal crítica hacia esta propuesta es, por supuesto, la necesidad de escanear el iris de las personas para identificar que es única y real. Esto ha sido motivo de preocupación desde el primer día, y no por falta de motivos.

Los responsables del proyecto afirman que ningún tipo de información personal es necesaria para obtener la World ID. Con escanear el iris a través de un orbe es suficiente. No obstante, la plataforma indica que quienes deseen entregar datos adicionales pueden hacerlo bajo su propia decisión.

«Como usuario, no está obligado a proporcionar ningún dato para acceder a la aplicación de Worldcoin. Sin embargo, es posible que deba proporcionarnos determinados datos para poder utilizar alguna característica dentro de los Servicios», dice la política de privacidad de Tools for Humanity, los desarrolladores de la World App. Entre esta información adicional se mencionan el nombre y apellido, dirección de correo electrónico y número telefónico, entre otros.

Los datos biométricos se procesan en tiempo real y sin salir del orbe, y se eliminan automáticamente y de forma predeterminada. No obstante, sí se almacenan si un usuario da su consentimiento. Ahora bien, ¿por qué alguien preferiría que se guarde el escaneo de su iris? Porque así, según Worldcoin, «disminuirá la probabilidad y la frecuencia de que el usuario necesite volver a verificar su World ID a medida que cambien los algoritmos del código de iris».

Worldcoin asegura que se toma la privacidad muy en serio, que todos los datos se cifran tanto en tránsito como en reposo y que nunca se pondrán a la venta. No obstante, el antes citado aviso de privacidad de TFH establece que pueden compartir la información en su poder de forma limitada con terceros —proveedores y prestadores de servicios, etc.—, y hasta con «fuerzas del orden público, funcionarios u otros terceros».

Worldcoin hoy se encuentra disponible en varias decenas de ciudades, a lo largo de una veintena de países. Entre ellos, España, México, Argentina y Colombia. En ciudades como Madrid, Barcelona, Buenos Aires, Bogotá o Ciudad de México, los operadores del orbe suelen estar presentes en sitios de gran concurrencia pública, como centros comerciales. La iniciativa es lo suficientemente novedosa como para no estar regulada en gran parte del mundo. El principal mercado ausente es EE. UU, y no por casualidad.

La falta de regulación de Worldcoin y el escaneo del iris a menores de edad

Los principales críticos del proyecto aseguran que Worldcoin saca provecho de personas que, por desconocimiento o por necesidad económica, están dispuestas a entregar sus datos biométricos sin medir las consecuencias, y todo por un puñado de dólares o euros en criptomonedas. Algo que se está viendo mayormente en Asia y Latinoamérica. En Argentina, por ejemplo, se han registrado larguísimas filas de personas dispuestas a escanearse el iris para obtener la recompensa, lo cual llevó a que la Agencia de Acceso a la Información Pública (AAIP) iniciara una investigación de oficio al respecto.

Otros ven el proyecto desde una óptima menos nociva. Sostienen que escanearse el iris sin permitir su almacenamiento ni añadir datos personales adicionales a la World ID es menos riesgoso que lo que muchos comparten a diario en redes sociales. Máxime por estos días, donde la tendencia al oversharing es cada vez más peligrosa.

Sin embargo, en los últimos días la falta de regulación sobre el funcionamiento de Worldcoin adquirió tintes un tanto más dramáticos. En España, una mujer se volvió viral en X (Twitter) al comentar que su hijo de 15 años había «vendido su iris» por 100 euros en criptomonedas. «Me he dado cuenta de que soy una analfabeta en su «mundo». La brecha es enorme», agregó.

La necesidad de más educación

Worldcoin pretende que World ID se establezca como un sistema de verificación de personalidad anónimo, y que en el futuro sirva como un método de autenticación en servicios y apps conectadas. Pero lo que se ha visto hasta aquí es que para muchos es una vía fácil para obtener algo de dinero, por más que ello implique entregar sus datos biométricos.

Independientemente de que estos proyectos nos parezcan buenos, malos o irrelevantes, la tecnología ya existe y se está implementando. Lo que verdaderamente necesitamos es más claridad y educación sobre cómo funcionan estas propuestas. Es cierto que el whitepaper de Worldcoin está disponible para todos, pero eso no significa que toda la información que allí se incluye sea comprensible de forma fácil por todos.

Es probable que la creciente preocupación en torno a Worldcoin y la privacidad pudiera resolverse de un modo sencillo. Primero, si sus desarrolladores se limitaran a escanear el iris y no ofrecieran la opción de almacenar esa información biométrica. Segundo, si no fuera necesario incluir datos adicionales en la World App.

Reitero lo dicho anteriormente: si uno no desea que se guarden, los datos biométricos se eliminan automáticamente y no salen del orbe, asegura Worldcoin. Pero mientras exista la opción de transferir esa data a un tercero, ¿podemos estar 100 % seguros de que nunca caerá en las manos equivocadas?

Tampoco podemos aseverar que Worldcoin sea el punto de partida hacia un mundo distópico. Pero es importante comprender la importancia de proteger nuestros datos más sensibles. Por más inofensivo que un escaneo de iris parezca. Recibir un puñado de dólares o euros en criptomonedas puede verse como una solución simpática en lo inmediato, pero la incertidumbre sobre las posibles consecuencias a largo plazo no se deberían tomar con tanta liviandad. Máxime cuando la era de la IA recién comienza y las primeras pinceladas de lo que puede lograr esa tecnología son tan espectaculares como abrumadoras.

¿Qué dice Worldcoin al respecto?

Desde la agencia de comunicación que trabaja junto a Worldcoin se han comunicado con Hipertextual para manifestar algunas aclaraciones sobre el artículo. La recompensa en WLD que se entrega a los usuarios que se escanean el iris ahora es de 10 tokens, y no de 25 como en un principio. Además, manifiestan que las verificaciones a través del orbe sí están disponibles en Estados Unidos, pero no así el token WLD.

Además, aseveran que los menores de edad no tienen permitido registrarse en el proyecto. Esto indicaron desde la compañía:

«Para verificarse en un orbe, los usuarios deben registrarse primero y confirmar en la World App (la aplicación de Worldcoin) que son mayores de 18 años. También Worldcoin señaliza en los locales indicando el requisito de edad. Además de esto, nosotros:

  • Formamos a los Operadores y al personal con atención específica para evitar que los menores verifiquen. Si los operadores tienen dudas sobre si un usuario es menor de 18 años, denegarán la solicitud de verificación.
  • Realizar auditorías periódicas del cumplimiento de las operaciones.
  • Aplicar multas y posibles rescisiones en caso de incumplimiento (medidas coercitivas).

El proyecto no pretende recopilar ni almacenar datos biométricos, sino que utiliza la información para demostrar la unicidad y la humanidad de una persona y crear un World ID, que luego puede optar a recibir tokens WLD que le dan acceso a los sistemas financieros digitales».