Vallebro Comunicación

Revista de Internet

Motor y Viajes

Hay una isla aislada del mundo a la que nunca podrás viajar: sus violentos residentes hacen que sea extremadamente peligrosa

Busca en YouTube el término Sentinel del Norte: las advertencias y titulares son bien claros. «La isla que lleva 60.000 años aislada y a la que nadie se puede acercar», «Entró a esta peligrosa isla, pero jamás volvió a salir» o «La tribu más aislada y peligrosa del mundo» son solo algunos ejemplos.

Con 60 kilómetros cuadrados de superficie y solo ocho kilómetros de ancho, esta remota región insular está en el océano Índico, pertenece al archipiélago de las islas Andamán y está administrada oficialmente por el gobierno de India. Se sitúa a 59,6 kilómetros de su vecina, Sentinel del Sur. Tiene una gran peculiaridad: nadie puede pisarla. Salvo que quiera toparse de bruces con la muerte, caro.

Tal y como explica en X Mar Gómez, responsable de Eltiempo.es, la isla más hostil del mundo es también impenetrable desde un punto de vista biológico y geológico: está completamente cubierta por una espesa jungla y sin ningún puerto natural. La rodea una gran barrera de arrecifes de coral que hace realmente complicada la navegación.

¿Probarías comida fétida? Estos son los 11 alimentos más pestilentes y asquerosos del mundo

¿Quién vive en Sentinel del Norte? Sus habitantes, cuya población se estima entre 50 y 200 individuos—se han avistado más de 40, pero se calcula que hay más— son una de las tribus más antiguas del mundo: cuando la isla se pobló, faltaban todavía 20 milenios para que se extinguieran los neandertales de la Tierra.

La etnia Sentinel son uno de los últimos grupos de cazadores-recolectores que quedan en el planeta. Tienen tez oscura, se cree que su origen está en África y que podrían descender de los jarawa o los aeta. No conocen el fuego y viven absolutamente aislados de la civilización moderna, con un estilo de vida totalmente autónomo. La isla es una entidad soberana bajo la protección del gobierno indio.

Por su extremo aislamiento, poco se sabe de la sociedad, el idioma y las tradiciones. Son de naturaleza belicosa y agresiva: en un tratado del siglo XIII, Marco Polo los describió como «gente cruel y violenta». El Gobierno indio ha prohibido cualquier clase de acercamiento a Sentinel del Norte, y de hecho no se hace responsable si alguien es asesinado al intentar acceder a ella.

También el Gobierno local de las islas Andamán y Nicobar ha declarado que no tiene ninguna intención de interferir con el estilo de vida o el hábitat de los lugareños-

Varios casos de asesinato a manos de la tribu

Tal vez el caso más sonado es el del misionero evangélico John Allen Chau, natural de Alabama y obsesionado con convertir al cristianismo a los sentineleses, a los que consideraba «la última fortaleza de Satán en la Tierra». Quería traducir la Biblia al idioma nativo de la tribu.

Su viaje ilegal a la isla no le salió muy bien: con ayuda de unos pescadores cristianos, llegó a la isla tres veces. La primera ve se dio media vuelta al ver a la tribu, defendiéndose con los peces que había traído como regalo. La segunda empezó a rezarles y a cantar, hasta que un niño se cansó y le lanzó una flecha, que impactó contra la biblia que llevaba. Le robaron el kayak y tuvo que irse nadando.

A la tercera fue la vencida: cuando los pescadores regresaron a por él, los sentineleses lo habían matado y lo estaban enterrando en la playa. El cuerpo nunca fue recuperado y la policía arrestó a los pescadores.

Pero hay más casos: en 2004 la tribu repelió con flechas a un helicóptero indio que investigaba los efectos del tsunami de Indonesia, y en 2006 mataron a dos pescadores furtivos indios que intentaron acampar en su territorio.

Su carácter hostil podría provenir de unos cuantos siglos atrás: el capitán de un barco que naufragó en su costa en 1867 se escapó en un bote y llamó la atención de un buque de la Royal Navy Británica, que los rescató y declaró la isla propiedad colonial de Gran Bretaña.13 años después, una expedición británica se adentró en la isla, capturando a dos ancianos y cuatro niños.

Los mayores fallecieron, ya que no tenían contacto con las enfermedades del mundo exterior. Cuando tres convictos indios llegaron a la isla en balsa en 1869, dos fallecieron en la costa, pero el tercero fue degollado por la tribu. 

El único que pudo visitarlos sin morir en el intento fue el antropólogo Triloknath Pandit, cuya expedición los visitó varias veces entre 1966 y 1991: les regalaba cocos y piezas de metal para sus herramientas de caza. Si se acercaban lentamente, les recibían cantando y bailando. Si se sentían amenazados, se ponían en cuclillas de espaldas a ellos.

Sobreviven sin agricultura ni fuego (y sin alterar la biota)

Descubrieron que tenían canoas impulsadas con palos para pescar cangrejos y que viven en cabañas de techo inclinado. Su alimentación se basaría en tubérculos, huevos de gaviota y tortuga, cangrejos, frutas y carne de jabalíes o aves. Una de las conclusiones es que no habrían descubierto la agricultura, por lo que sería uno de los pocos casos de sociedad anclada en la Edad de Piedra.

Además, su estilo de vida provoca un hecho inaudito: que la biota de Sentinel del Norte permanezca inalterada a lo largo de los siglos. El de esta isla es un llamativo caso de biocenosis sostenible, ligado a la falta de cultivos, el bajo crecimiento demográfico y otros factores desconocidos.