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Los ecos de los papeles de Facebook que le amargan el cumple a Zuckerberg

A Zuckerberg se le va a atragantar su 40 cumpleaños.

Este año el magnate está viendo cómo en la Unión Europea han comenzado a aplicarse dos regulaciones tecnológicas en el Viejo Continente, el Reglamento de Mercados Digitales (DMA, en sus siglas en inglés) y el de Servicios Digitales (DSA).

Con estas nuevas herramientas, Bruselas ya ha anunciado tres procedimientos contra Meta, la compañía propietaria de plataformas como Facebook, Instagram o WhatsApp.

La Comisión Europea anunció la apertura de un procedimiento contra la multinacional tecnológica invocando el Reglamento de Mercados Digitales el pasado mes de marzo.

Con él, la Unión Europea quiere dirimir si las suscripciones de pago en Facebook o Instagram se ajustan a la norma. Meta no lo explicita, pero esos pagos no solo son para que los usuarios puedan navegar por sus redes sociales sin ver anuncios: también sirven para que esos mismos usuarios no tengan por qué ceder sus datos personales a la compañía con fines publicitarios.

Después, a finales de abril, Bruselas volvió a la carga. Anunció un procedimiento, esta vez invocando el Reglamento de Servicios Digitales, ante las dudas de que la propietaria de Facebook o Instagram estuviese dedicando los suficientes esfuerzos a combatir la desinformación e injerencia de terceros países en un marco muy concreto: las elecciones europeas de junio.

El último órdago se ha conocido hace apenas unas horas. Esta misma semana la Comisión que dirige Ursula von der Leyen ha anunciado una investigación al entender que Facebook o Instagram no están haciendo lo suficiente para evitar los efectos perversos que las plataformas digitales pueden tener sobre usuarios menores de edad.

Estas herramientas legales que Bruselas estrenó hace unos meses dejan muy claro a qué puede exponerse la compañía. En caso de incumplir el Reglamento de Mercados Digitales, la sanción puede llegar a ser de hasta el 10% de la facturación global de Meta en un año. La multinacional facturó en 2023 134.900 millones de dólares, más de 120.000 millones de euros.

Además, si se determina que Meta ha vulnerado el DMA tres veces en menos de ocho años, la Unión Europea puede iniciar una investigación de mercado y acabar imponiendo «medidas correctoras estructurales», lo que implica que, en un caso extremo, puede obligar a Meta a desinvertir o dividirse como compañía.

En cuanto al Reglamento de Servicios Digitales, las multas pueden ser de hasta el 6% de la facturación global en un año. Hasta ahora, la mayor multa que la compañía de Zuckerberg ha recibido en el Viejo Continente por infringir una regulación tecnológica se conoció el año pasado, cuando la firma tuvo que afrontar una sanción de 1.200 millones por haber infringido el RGPD.

En aquella ocasión, la firma de Zuckerberg reaccionó de forma airada. En lugar de asumir directamente su responsabilidad, advirtió de los peligros que corre internet «bajo la presión de regímenes autoritarios», en referencia a Rusia. Lo cierto es que en el pasado compañías como Meta jugueteaban con la idea de irse del mercado europeo, pero ya no tienen escapatoria.

‘Zuck’ no puede escapar a lo que revelaron los «papeles de Facebook»

La investigación que la Comisión ha anunciado esta semana es clara. En palabras de Thierry Breton, comisario de Mercado Interior: «No estamos convencidos de que Meta haya hecho lo suficiente para cumplir con las obligaciones del DSA para mitigar los potenciales perjuicios a la salud física y mental de jóvenes europeos en sus plataformas, Facebook o Instagram».

No es la primera vez que se habla del mal que las tecnológicas pueden hacer a los menores. De hecho, Bruselas también inició una investigación similar sobre TikTok hace semanas por las mismas razones. Pero la historia de Meta con este asunto es truculenta y viene de lejos. 

En 2021, por ejemplo, una serie de documentos internos reflejaba la intención de la compañía de atraer a niños de 6 años a sus servicios. Y otros informes filtrados constataban que la firma sabía desde hacía tiempo que sus plataformas son dañinas para menores y adolescentes.

Esas filtraciones a cuentagotas acabaron explotando: una docena de medios de comunicación formaron un consorcio para publicar lo que se convino en llamar «los papeles de Facebook». Una serie de documentos filtrados que ponían a la multinacional fundada por Zuckerberg en un lugar muy complicado.

Su filtradora resultó ser una exempleada de la compañía, Frances Haugen, que compareció tanto en el Congreso de EEUU como en el Parlamento Europeo el año pasado. Precisamente fue en la Eurocámara donde Haugen fue especialmente tajante, sobre todo en un momento en el que las instituciones comunitarias negociaban todavía muchas de estas regulaciones tecnológicas.

«Un montón de gente morirá en los próximos 20 años si no resolvemos estos problemas», incidió la extrabajadora en su comparecencia en Bruselas.

Justo en la tormenta en la que se estaban publicando todos los papeles de Facebook, la compañía anunció su transformación en Meta. Un cambio de marca para acentuar el objetivo de perseguir el metaverso, que con el auge y el entusiasmo de la inteligencia artificial parece que ha quedado en un segundo plano, postergado para más adelante.

Lo que sí logró el multimillonario Zuckerberg fue desviar la atención de los papeles de Facebook ahora que su compañía recibía otro nombre. El CEO siempre incidió en que el rebranding no era consecuencia de la polémica, pero otros directivos sí coincidieron en ver como un éxito el cambio de marca al lograr eclipsar todo el escándalo.

Eso no eludió que a principios de año el multimillonario tuviese que acudir al Capitolio estadounidense, donde en una intensa comparecencia junto a líderes de otras tecnológicas, acabó pidiendo perdón en una comisión del Senado por el acoso que sufren los niños a través de sus plataformas.

Será cuestión de tiempo comprobar si a Bruselas le será suficiente aquel perdón con el que Zuckerberg se puso de pie y miró a los ojos a los familiares de los menores afectados.

Alberto R. Aguiar