Los 7 Hábitos de la prosperidad financiera

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Descripción

El ser humano se configura por los hábitos que adquiere pues son ellos, los que le llevan a proceder y responder de determinada manera reiterada, manera que genera resultados y los resultados, consecuencias. Los resultados y sus consecuencias determinan nuestra calidad de vida, son contundentes: una sola consecuencia nos puede cambiar la vida para siempre. Entonces, si queremos mejorar nuestra calidad de vida necesitamos mejorar los resultados que obtenemos y, si queremos mejorar los resultados que obtenemos, necesitamos mejorar nuestros hábitos.

Cambiar un hábito es difícil, más es posible. Y para poderlos cambiar se requieren de cuatro componentes esenciales:

1. Atención
2. Acción
3. Intensidad
4. Repetición

Atención. La atención es el primer requisito para la adquisición o cambio de un hábito. Atender es centrar voluntariamente nuestro entendimiento en alguien o algo, es “fijarnos” en algo. Cuando deseamos cambiar un hábito lo primero es fijar nuestra atención en ese cambio, en el resultado que perseguimos, es cobrar y mantener consciencia sobre lo que queremos lograr, es concentración.

Acción: Una vez centrada nuestra atención en el cambio de hábito –o, mejor dicho, en el nuevo hábito que queremos adquirir- la concretamos en la acción que, realizada de manera recurrente, lo hará posible y realidad en nuestra vida. Acción es el “ejercicio de la posibilidad de hacer”, es la ejecución en la práctica. Conforme hacemos algo enfocado en nuestro propósito desarrollamos nuestro potencial, proponernos algo y no hacerlo nos debilita por lo que recordemos que, lo que en última instancia genera resultados es la acción, no la mera intención de hacerlo.

Intensidad. Se trata del grado o nivel de fuerza con el que se realiza o manifiesta algo: ¡fuerza que transforma! No es posible ninguna transformación sin la generación de una gran fuerza, de una gran energía, por ello, realizar con fuerza la acción del hábito acelera y garantiza su adquisición y desarrollo. Pretender adquirir un hábito con desgana es un engaño, se requiere de mucha intensidad para lograr romper la inercia de viejos hábitos y la resistencia al cambio que todos enfrentamos.

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