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La fiebre por los Labubus, charms y Sonny Angels: ¿qué tienen estos muñequitos que enamoran a las masas?

¿Te suenan los Sonny Angels o los Labubus? Puede que tengas una de estas figuritas. Si no has atesorado ya una pequeña colección, es muy posible que te topes con ellos en las calles. Asomados por el lomo de libros y ordenadores, encaramados a la carcasa del teléfono de un viandante, o incluso colgados de una cremallera de un bolso.

El furor que provocaron todos estos muñecos hace meses, aún coletea a nuestro alrededor. Es un mismo fenómeno que adopta diferentes formas, desde animalitos y diminutos peluches, hasta bebés decorados con gorros de frutas, flores y todo tipo de ornamentos. Pero, ¿qué hay detrás de todo ello?

La viralización en redes sociales y la influencia de los famosos

Hace ya tiempo desde que comenzaron a verse los Sonny Angels. Estos diminutos bebés de juguete de origen japonés con frutas y flores en la cabeza surcaron rápidamente las redes sociales el año pasado, conquistando el corazoncito de muchos y muchas jóvenes adultos que se apresuraron a hacerse con ellos.

Las redes sociales tuvieron un poderoso efecto en la multiplicación de esta tendencia, como es habitual. Especialmente TikTok y Pinterest fueron las plataformas reinas que alojaron miles de vídeos y fotos de estos tesoritos, provocando la expectación de millones de usuarios por todo el mundo por conocer que había dentro de las cajas sorpresa compradas por sus creadores de contenido favoritos. Poco después se agotarían los Sonny Angels auténticos en muchas tiendas y también comenzarían las imitaciones de bajos precios.

Pero en esta era tan hiperconectada, además de los influencers, también impulsan la opinión pública los famosos, de quienes podemos saber en cuestión de minutos qué llevan puesto hoy, qué les gusta, dónde han estado. Así, pudimos ver artistas, cantantes y modelos cómo Rosalía, Dua Lipa, Victoria Beckham, Rihanna, Bella Hadid o Lizzo que lucían estos muñecos. Todas ellas influenciaron a las masas, que buscaban asemejarse a su estilo y no quedarse atrás en la conversación social. Incluso, el ministro de transportes español, Óscar Puente, se sumó a la tendencia.

La personalización y la diferenciación

La viralización de todos estos complementos, como la más reciente moda de los Labubus, también se debe a la capacidad de personalizar cualquier atuendo u objeto personal gracias a ellos. En este punto entran en escena los charms.

Estos pequeños accesorios que se enganchan a collares, cadenas y llaveros y permiten modificar una pieza de joyería o de bisutería al gusto. En una era donde la globalización nos conduce a vestir todos iguales, productos de estas características permiten una mayor expresión de la personalidad y de un estilo diferenciado. Además, la filosofía imperante hoy en día inspira a ser uno mismo, a buscar un lenguaje propio.

Si bien ya existían los charms, por ejemplo, con las famosas pulseras de Pandora, una nueva oleada los ha reinterpretado y ha recorrido Internet y las portadas de revistas. Se han democratizado y masificado con plataformas como AliExpress, Shein, Temu o Etsy.

De las marcas más económicas, a las más exclusivas

Según ha explicado Valeria Sosto, Senior PR Manager de AliExpress España e Italia, la demanda de juguetes coleccionables como los Labubus se disparó un 300% en AliExpress durante el primer semestre de 2025. De hecho «Labubu» alcanzó el primer lugar en volumen de búsquedas en AliExpress durante dos semanas consecutivas (entre el 26 de mayo y el 5 de junio).

«Dentro del comportamiento natural de nuestro consumidor está el buscar también en nuestra plataforma juguetes coleccionables en tendencia, como los Labubu y todos los productos oficiales de POP MART. En AliExpress, seguimos apostando por ofrecer a nuestros usuarios acceso a productos exclusivos y alineados con las tendencias actuales«, ha expresado Sosto.

Pero también las altas esferas han lanzado sus versiones, como Louis Vuitton con sus colgantes para bolso de la colección Vivienne Fashionista cuyo precio por unidad ronda los 1.100 euros. Están elaborados a mano e incorporan cuero, perlas, cristales y metales.

Los charms, además de bolsos, también dan el salto al calzado, en una estrategia que han abrazado, por ejemplo, marcas como Crocs.

Un nuevo target y una estrategia de marketing muy sólida

Muñequitos de plástico o de peluche de todo tipo ya existían desde hace décadas. Por ejemplo, en las típicas máquinas de vending con gancho en espacios recreativos. Lo que es realmente novedoso es que los adultos se sumen en masa a adquirirlos y los luzcan en su día a día.

A pesar de que parecen juguetes infantiles, los Labubus, los Sonny Angels y similares, atraen principalmente a jóvenes adultos/as. De hecho, así lo explicaba la propia Dua Lipa en un sketch:

La estética kawaii cute, tan de moda en la cultura asiática y que está recalando en muchos otros lugares del mundo, también ayuda en esta expansión.

No hay que olvidarse de las estrategias de marketing, esfuerzos por parte de las marcas que fabrican estos productos, así como de aquellas que los replican y de los e-commerce y retailers que venden las figuras originales o sus copias.

La experiencia sorpresa de las cajitas y el efecto «coleccionable»

En la época del FOMO, nadie se quiere perder una moda. Este sentimiento de no querer quedarse fuera impulsa las compras. Esto se acrecienta por el «efecto coleccionista» que tan bien ha funcionado en marketing durante décadas con productos con solera como figuras de superhéroes, los Funko Pop, los Playmobil, los LEGO, etcétera.

También lo impulsa la experiencia de adquirir cajas sorpresa («blind boxes»), que generan expectación y conversación, así como suponen la ocasión perfecta para crear contenido con hauls unboxings en redes sociales.

En definitiva, una acumulación de ingredientes que conforman el cóctel perfecto para viralizar cualquier producto en función de horas. No sabemos aún cuál será el siguiente, pero seguramente muestre un aspecto «cute» y nos conecte a una experiencia colectiva. El fenómeno demuestra cómo los objetos más simples pueden transformarse en auténticos iconos culturales en la era digital. Su éxito en redes sociales, especialmente entre las generaciones más jóvenes, revela el poder del juego, el coleccionismo y la narrativa visual como formas contemporáneas de expresión y comunidad.

Natalia Montero

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