Tenía 25 años, ganaba un salario de seis cifras pero debía 25.000 dólares en cargos a la tarjeta de crédito: así caí en la “trampa del estilo de vida”
Mis hábitos de gasto seguían siendo los de cuando compartía piso y pagaba solo 1.150 dólares de alquiler: compraba vuelos para ver a amigos en otros estados, cargaba otros viajes a una tarjeta que aún no había saldado, y amueblé todo el piso nuevo sin tener el dinero. Me di cuenta muy pronto de la discordancia: mis ahorros de emergencia se convirtieron en mis ahorros normales. A los seis meses de mudarme, ya sabía que me costaría años construir un colchón financiero. Lo que parecía independencia empezó a parecer una trampa.
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