La IA ha desatado una carrera en los centros de datos que crea cinco grandes cuellos de botella
Algunos bancos de inversión como Morgan Stanley estiman una inversión global de 3 billones de dólares en centros de datos hasta 2030. Otras firmas como JPMorgan elevan el rango hasta los 7 billones. Lo cierto es que la carrera por construir o ampliar capacidades de los centros de datos va cogiendo velocidad a un ritmo vertiginoso pero amenaza con generar cuellos de botella en cinco áreas clave de la revolución de la inteligencia artificial (IA), esto es: energía, infraestructura, chips, equipos y financiación.
Oracle está resultando el canario en la mina en varios de ellos, sobre todo, después de que los inversores hayan puesto en cuestión su capacidad para financiarse o para obtener retornos. La compañía tuvo que salir a negar los rumores sobre retrasos en la entrega de proyectos de centros de datos que tiene comprometidos con Openai para 2027 debido a sobrecostes o falta de mano de obra.
La cartera de pedidos comprometidos de Oracle se ha multiplicado por cinco hasta superar el medio billón de dólares, lo que le ha obligado a emitir cerca de 30.000 millones de dólares en bonos, aunque necesitará más. El grupo de Larry Ellison se ha embarcado en distintos proyectos que requieren invertir hasta 300.000 millones.
En opinión de Capital Group, una de las cinco mayores gestoras de EEUU con 3 billones en activos, «Estados Unidos lidera la carrera de la construcción de centros de datos de inteligencia artificial», pero esta ha entrado en una fase inédita al extenderse más allá del sector tecnológico que protagoniza el desarrollo de la IA.
EEUU cuenta con más de 5.400 centros de datos, más que Alemania, Reino Unido, China, Francia, Australia, Países Bajos, Rusia, Japón y Brasil juntos. Los estados de California, Texas, Illinois y Virginia concentran buena parte de esta expansión, apoyadas en la disponibilidad de energía, la conectividad digital y la cercanía a los grandes grupos tecnológicos.
Según Capital Group, el esfuerzo masivo de construcción de centros de datos a lo largo de EEUU esta creando un concepto propio de reindustrialización impulsado por la Administración Trump y las tecnológicas del país. Como resume la gestora, el impacto de este ciclo se concentra en un grupo limitado de actividades, especialmente a las compañías de construcción, equipos industriales, generación de energía y sistemas de refrigeración.
Entre los beneficiados figuran nombres como el fabricante de maquinaria Caterpillar o el de equipos de generación energética GE Vernova (una escisión de General Electric) que ha señalado que su cartera de pedidos de equipos cubre ya varios años de actividad, mientras que su competidor Siemens Energy ha elevado su cartera trimestral hasta un récord de 141.000 millones de dólares, impulsada en gran medida por la demanda procedente de centros de datos estadounidenses. La concentración de la demanda está generando, además, una creciente brecha dentro del sector.
«La gran expansión de los centros de datos ha creado una gran división en los mercados industriales entre las compañías que concentran la demanda y las que se están quedando al margen», advierte Nate Burggraf, analista de renta variable especializado en industria de Capital Group. En su opinión, el primer grupo está formado por las compañías de construcción industrial, mientras que el segundo lo integran otros segmentos industriales como los servicios comerciales, la logística o el transporte.
La magnitud de la inversión necesaria está forzando un cambio relevante en la financiación del sector. Mark Munro, director de inversiones de renta fija en Aberdeen, y Anthony Merola, gestor de bonos de grado de inversión estadounidense global, señalan que «los hiperscalers están recurriendo cada vez más a los mercados de bonos públicos a medida que aumenta la demanda de inversión en inteligencia artificial».
Hasta hace pocos meses, estas compañías financiaban el capex principalmente con flujo de caja libre y fuentes privadas. «En julio apenas se hablaba de inversión en IA en los mercados de bonos públicos», recuerdan, pero subrayan que «esta dinámica está cambiando rápidamente ante el fuerte aumento de las necesidades de capital. Solo en los últimos tres meses se ha producido un intenso volumen de emisiones, con 30.000 millones de dólares en bonos por parte de Meta, 25.000 millones de Alphabet, 20.000 millones de Amazon y 18.000 millones de Oracle.
Para Aberdeen, «es probable que el reciente exceso de emisión continúe en el futuro inmediato». El despliegue de centros de datos optimizados para IA pone de relieve la magnitud del esfuerzo financiero. «La construcción de un centro de datos específico para la inteligencia artificial puede costar hasta 50.000 millones de dólares, aproximadamente tres veces más que una instalación convencional», destacan Munro y Merola.
Según un informe de Oxford Economics que cita la firma escocesa, «el ritmo actual de inversión en inteligencia artificial desde 2023 coincide con el auge digital de la década de 1990», reforzando la idea de que el sector atraviesa una fase de expansión excepcional. Además, el crecimiento de la IA está estrechamente ligado a un aumento estructural de la demanda energética.
Según la Agencia Internacional de la Energía, el consumo eléctrico de los centros de datos se duplicará de aquí a 2030, mientras que el de los servidores optimizados para IA podría multiplicarse por cinco. Un análisis de Bloomberg estima que, para 2035, los centros de datos representarán cerca del 4,4% de la demanda energética mundial. Este aumento añade presión a la necesidad de inversión y financiación.
En palabras de Aberdeen, «este incremento de la demanda energética añade otro nivel más al reto de la inversión y probablemente mantendrá elevadas las necesidades de financiación durante los próximos años». Los mercados de crédito toman nota Los diferenciales de crédito de grado de inversión en Estados Unidos se han ampliado en torno a un 12% desde finales de septiembre, impulsados en parte por el aumento de las emisiones vinculadas a la IA.
JP Morgan estima que «el 14% del mercado de deuda ya está vinculado a la IA«. A juicio de Aberdeen, «es probable que la oferta de bonos corporativos relacionados con la IA siga creciendo, tanto en términos absolutos como como porcentaje del mercado», aunque advierten de posibles episodios de tensión: «Esperamos nuevos periodos de emisiones significativas que podrían provocar episodios de indigestión en los mercados de crédito públicos».

