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«Propaganda por la que no paso», la tendencia que es una brutal bofetada sin manos contra algunas marcas

¿Qué tiene en común el bótox, la leche de avena, los muñecos Labubu y la cantautora estadounidense Gracie Abrams? De acuerdo con una tendencia que está actualmente en la cresta de la ola en TikTok, todas estas cosas (huérfanas a bote pronto de un hilo conductor aparente) son propaganda, pero no en la acepción puramente política que otorgamos tradicionalmente a este concepto. La tendencia viral «Propaganda por la que no paso» («Propaganda I’m not falling for» en inglés) endilga la etiqueta de propaganda a todas esas cosas que, pese a estar de moda o ser contempladas como normales por la mayor parte de los mortales, no están a la altura de la fama (probablemente desmesurada) de la que son portadoras.

Los creadores que están abrazando esta tendencia no se muestran en todo caso particularmente feroces criticando aquello que catalogan como propaganda. Y sus comentarios están más ribeteados de ironía que de crítica pura y dura (que así y todo asoma inevitablemente la pezuña en la tendencia «Propaganda por la que no paso» y afecta ya, de hecho, a algunas marcas).

«Propaganda por la que no paso» o cuando la crítica se disfraza de entretenimiento

Quienes se suben al carro de esta tendencia no hacen sino criticar (sin ensañarse) las presiones con las que todos bregamos a diario para comportarnos de la forma supuestamente correcta en todas las facetas de nuestra vida.

Las redes sociales están, al fin y al cabo, llenas hasta los topes de posts que propugnan el uso del bótox como método preventivo para combatir el envejecimiento (como si todos, las mujeres en particular, tuvieran que defenderse con uñas y dientes de un fenómeno completamente natural), la estética «clean girl» (que anima a las mujeres a enarbolar la bandera del minimalismo a la hora de aproximarse a la moda y la belleza) o el consumo de leche de avena como si no hubiera mañana (porque supuestamente de esta forma estaremos no solo cuidándonos a nosotros mismos, sino también al vapuleado planeta Tierra).

La Generación TikTok, a cabo entre las modas y el rechazo a tales modas

Todas estas cosas (al igual que el café para llevar, el uso de pronombres para designar el género o las apps de citas) están de moda a rabiar y precisamente por esta razón son sospechosas de ser propaganda. La tendencia «Propaganda por la que no paso» no es sino un reflejo de una generación que se ha criado a los pechos de TikTok y que busca simultáneamente autoexpresarse y dar cuenta de la presión (a menudo insoportable) con la que lidia en su día a día por culpa de las tendencias nacidas del vientre de la red social oriunda de China.

Bajo la apariencia de una broma más o menos inofensiva, la tendencia «Propaganda por la que no paso», cuyos ecos han llegado también a España, no es sino crítica social (en su vertiente más benigna) disfrazada de entretenimiento. Cultura pop, crítica social y una buena dosis de ironía son los tres ingredientes que se dan cita en la nueva tendencia viral que causa furor en TikTok y que inaugura una nueva forma de autoexpresión tanto para los usuarios de esta red social como para las marcas que allí se desenvuelven.

Explotar esta tendencia no es en todo caso fácil y en tanto en cuando en ella juega un rol importantísimo la ironía (que mal utilizada puede trocarse en eventualmente en peligrosa) es importante conocer al dedillo las normas (lamentablemente no escritas) por las que se rige en TikTok el «trend» que ha vuelto a poner de moda un concepto, la propaganda, que por estar estrechamente emparentado con conflictos bélicos, está impregnado inevitablemente de un aura negativa.

Lo que está claro es que la tendencia «Propaganda por la que no paso», que ha puesto ya en la picota a marcas como Tesla, Pandora, Doritos, Airbnb, Labubu y Coca-Cola Light y también a productos como el té matcha y los «vapers», es uno solo una nueva y valiosa forma de autoexpresión sino que aloja también en sus entrañas información potencialmente muy jugosa para las marcas. Al fin y al cabo, lo que de verdad importa al consumidor está a menudo a años luz de las tendencias «mainstream» que las redes sociales no instan a seguir a rajatabla y escuchando a quienes reniegan de tales tendencias las marcas tienen mucho que aprender a la hora de mejorar sus productos y servicios y también a la hora de inaugurar nuevos nichos de mercado (porque ser un «outsider» puede ser también arrebatadoramente «cool», como bien demuestra la tendencia «Propaganda por la que no paso»).

Esther Lastra

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