Fernando Sánchez, economista, recomienda tener tres cuentas bancarias: «Si tu pareja no acepta la tercera, plantéate cambiar de pareja»
Si tienes pareja, sea en régimen de gananciales o separación de bienes, conviene siempre planificar los gastos y ahorro juntos, pero no siempre revueltos, al menos según voces expertas como la de este economista que avisa que lo ideal es tener tres cuentas, y la tercera la califica como «la más importante», pero ¿corresponde a una conjunta o individual? Es una pilar más que debemos tener en cuenta si queremos adquirir una educación financiera adecuada, y cuando de números se trata hay que dejar atrás los sentimentalismos y ser prácticos.
Fernando Sánchez, un experto economista con más de 12 años de experiencia en mercados e impulsor de la popular cuenta de TikTok Invertir desde cero, lo tiene claro: si queréis que vuestra relación dure, hacedle un hueco a la cuenta personal. Sus declaraciones no dejan indiferente, sobre todo, a los más «románticos»: «Cada pareja debería tener tres cuentas bancarias y la última es la más importante», ha dicho. Un planteamiento que pone el foco en la autonomía económica dentro de la convivencia y ha generado, como no podía ser de otra forma, un intenso debate en redes.
Así habría que repartir las cuentas
Según Sánchez, el reparto ideal del dinero en pareja pasa por tener una cuenta para gastos, otra para sueños… y una tercera para ti.
La primera es una cuenta conjunta para los gastos compartidos, como la hipoteca o alquiler, la luz, la comida o los seguros. Todo lo que afecta a los dos y se consume de forma cotidiana; la segunda cuenta para objetivos comunes a medio o largo plazo: vacaciones, una vivienda, un fondo para invertir o incluso un proyecto empresarial a dos; y la tercera —la clave del sistema—: una cuenta personal para cada uno. Como dice el propio economista: «Es superimportante que cada uno tenga su propia cuenta. Ahí os entra la nómina y con ella hacéis lo que os dé la gana«.
Este último punto es, para muchos, la clave que puede evitar una enorme fuente de conflictos en la pareja: el control del dinero. «Solo faltaría no poder gastarte lo que queda después de haber cubierto todos los gastos conjuntos», afirma Sánchez. Si tu pareja no acepta este principio básico de independencia financiera, «igual te tendrías que plantear un cambio de pareja», zanja de forma rotunda.
¿Egoísmo o madurez financiera? Opiniones para todos los gustos
Como era de esperar, los vídeos del experto —que acumula miles de visualizaciones— han dividido a la audiencia. Algunos defienden que todo debería ser compartido, incluso las cuentas personales, mientras que otros aplauden este enfoque que equilibra lo común con lo individual.
En TikTok y otras plataformas, muchas personas han planteado una objeción práctica: ¿no es esto demasiado complejo? ¿Tres cuentas significan más comisiones? La respuesta, como casi siempre en finanzas personales, depende del banco. Hoy en día, muchas entidades permiten mantener cuentas sin comisiones si se cumplen ciertas condiciones (como domiciliar la nómina o usar tarjetas asociadas). Además, el coste de mantener este esquema puede ser ínfimo comparado con los beneficios emocionales y organizativos que ofrece.
Esta propuesta no buscaría fomentar el secretismo ni la falta de transparencia. Al contrario: el sistema de las tres cuentas estaría pensado para fomentar la claridad y el respeto mutuo. Tener una cuenta propia no significa esconder dinero o llevar una doble vida financiera, sino preservar un espacio de libertad individual dentro del proyecto común. Como destaca Sánchez, muchas discusiones de pareja vienen precisamente de no saber cómo gestionar el dinero o de sentir que uno de los dos lleva todo el peso financiero.
Además, según estudios de entidades como BBVA, una buena educación financiera ayuda a identificar riesgos, planificar con visión a futuro y evitar decisiones impulsivas, todo lo cual se traduce también en relaciones más saludables.
¿Reparto a partes iguales o proporcional al salario?
Otro tema caliente que ha generado debate es cómo repartir los gastos comunes. ¿Mitad y mitad o proporcional al ingreso de cada uno?
Algunas voces defienden que lo justo no siempre es dividir por dos, especialmente si uno de los dos gana significativamente más que el otro. En esos casos, un reparto proporcional puede evitar fricciones y desigualdades silenciosas. La clave está, nuevamente, en la comunicación: hablar de dinero sin tabúes y establecer acuerdos claros desde el principio.
En un país como España, donde los conflictos económicos son la tercera causa de separación según datos del INE, incorporar este tipo de herramientas puede marcar la diferencia. Expertos como Fernando tienen claro que las cuentas separadas no significan desamor, sino confianza y previsión. Aunque el modelo de las tres cuentas no es la solución mágica para todas las parejas, sí ofrece un punto de partida sólido para organizar el dinero y evitar roces innecesarios. Porque, como concluye Sánchez: «el dinero no compra el amor, pero una mala gestión puede romperlo».

