Asuntos de dinero 

El patrimonio de Amaia Montero con la llegada de su nueva canción con La Oreja de Van Gogh: empresas, derechos y viviendas que explican su fortuna

Si hay una noticia destacable en 2025, es la vuelta de Amaia Montero a La Oreja de Van Gogh. No es de extrañar que La 1 haya pensado en el popular grupo para su gala de Nochevieja, momento en el que estrenará su primera canción juntos tras la vuelta de la cantante como voz del grupo. Montero tiene una trayectoria larga y muy reconocible en el pop español, y como pasa con cualquier artista con años de carrera, su economía no se sostiene solo con conciertos. Detrás están los derechos de su música, la gestión mediante sociedades y un patrimonio que incluye propiedades adquiridas con el tiempo.

Con el regreso de Amaia Montero a La Oreja de Van Gogh y una nueva etapa para el grupo con una gira en la que se han agotado sus entradas, han vuelto a circular preguntas sobre su situación económica y su patrimonio.

Empresas, derechos y propiedades, así sostiene su patrimonio

Uno de los puntos más relevantes es su vínculo con la sociedad La Oreja de Van Gogh S.L., creada para llevar la gestión y la facturación asociada al grupo. Un punto importante para entender de dónde viene su patrimonio, es que esa conexión con la empresa no se rompió cuando ella dejó la banda, porque su participación se mantuvo. La información publicada sobre esta sociedad indica que el capital está repartido en partes iguales entre los cinco miembros originales, un 20% para cada uno, y que en el balance de 2022 constaban activos cercanos a los 2,9 millones de euros. A diferencia de lo que mucha gente piensa, el valor de un proyecto musical no se agota cuando pasan los años, porque los derechos pueden seguir generando ingresos por reproducciones, usos comerciales o sincronizaciones.

Además de lo que gestiona ligado al grupo, Amaia también ha organizado su carrera en solitario a través de su propia sociedad, Poquito a poco S.L.. Según la información publicada, esa empresa habría facturado 2,3 millones de euros en 2023, precisamente en un periodo en el que ella no estaba especialmente presente en la agenda mediática. El dato ayuda a entender cómo funciona este tipo de ingresos, no todo depende de sacar disco o anunciar gira, también cuentan el catálogo, acuerdos profesionales, licencias, liquidaciones de derechos y otros trabajos.

La otra gran pieza que podemos destacar del patrimonio de Amaia está en el ladrillo. Se ha publicado que en 1999 realizó dos inversiones en San Sebastián. Por un lado, un piso de 97 metros cuadrados con terraza, tres habitaciones y dos baños, que en estimaciones recientes se ha situado alrededor de los 400.000 euros. Por otro, un terreno deportivo de 2.666 metros cuadrados, descrito con piscina, frontón y pista de tenis, además de instalaciones anexas. Son compras tempranas, hechas cuando su carrera estaba en plena ebullición, y encajan con un patrón habitual, asegurar patrimonio en activos físicos cuando el flujo de ingresos es alto.

Más adelante, ya en su etapa plenamente en solitario, las informaciones publicadas delatan la compra de una vivienda en el barrio de Salamanca con un tamaño de 289 metros cuadrados, distribuida en cinco habitaciones y cinco baños. Se ha indicado también que habría pagado alrededor de un millón de euros por ese piso, y que hoy podría alcanzar un valor muy superior, incluso en torno a tres veces la cifra de compra, siempre como estimación de mercado. No obstante, el valor final depende de tasación, del estado del inmueble y del momento del mercado, pero ayuda a entender por qué el barrio de Salamanca se usa tantas veces como ejemplo cuando se habla de inversión inmobiliaria.

En conjunto, podemos ver que su patrimonio de la cantante se apoya en los derechos y la actividad  gestionada a través de sociedades, que permiten que el catálogo siga generando ingresos aunque no haya gira y, por otro lado, están las propiedades en San Sebastián y Madrid, una inversión más estable a largo plazo.

Ana Huergo

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