El alquiler más caro de la historia: la astronómica cifra que pagará OpenAI a Oracle por usar su centro de datos
La inteligencia artificial (IA) devora el día a día cada vez más, como también lo hace con los datos, sin los que no sería lo que es ni podría ir evolucionando. Los centros de datos son su cerebro y corazón. Las grandes empresas que se han colocado a la vanguardia de la IA, como OpenAI, Google o Anthropic lo saben, pero no todas pueden tener, al menos por ahora, sus propios centros, instalaciones gigantescas y millonarias que no se implementan de la noche a la mañana. Toca alquilar, pero no es nada barato, requiere un músculo financiero brutal. OpenAI ya lo tiene y se puede permitir sellar un acuerdo histórico con Oracle valorado en 30.000 millones de dólares anuales (unos 25.500 millones de euros) para impulsar la infraestructura que sustenta su crecimiento imparable en inteligencia artificial.
La operación, confirmada por el propio Sam Altman en X y detallada por The Wall Street Journal, implica el acceso a 4,5 gigavatios de potencia —una cifra equivalente al consumo energético de cuatro millones de hogares estadounidenses— y marca un antes y un después en la carrera por dominar el futuro computacional.
Esta colaboración forma parte del megaproyecto Stargate, una iniciativa de 500.000 millones de dólares (unos 425.725 millones de euros) en la que también participa SoftBank, y cuyo primer centro de datos se construirá en Abilene, Texas. La magnitud del acuerdo no solo transforma a Oracle en un actor central del ecosistema tecnológico, sino que sitúa a OpenAI en la vanguardia global del desarrollo de aplicaciones avanzadas de IA, con implicaciones energéticas, económicas y geopolíticas a escala mundial.
El pacto más ambicioso del sector
Fue el pasado 30 de junio cuando Oracle comunicó a la SEC la firma de un contrato de servicios en la nube que generará ingresos anuales por 30.000 millones de dólares, sin identificar entonces al cliente. Poco después, se confirmó que se trataba de OpenAI, la compañía respaldada por Microsoft y dirigida por Sam Altman. La noticia disparó la cotización bursátil de Oracle y colocó a su fundador, Larry Ellison, como la segunda persona más rica del mundo, según el índice Bloomberg.
El componente energético del trato es impactante: 4,5 gigavatios, el doble de la capacidad de la presa Hoover. Una cifra que triplica la actual facturación anual de OpenAI, situada en torno a los 10.000 millones de dólares (unos 8.500 millones de euros), y que convierte a este contrato en uno de los mayores compromisos de infraestructura digital de la historia.
Texas y más allá: una red de centros de datos sin precedentes
El acuerdo prevé la construcción de Stargate I en Abilene (Texas), pero no se limita a este enclave. Según fuentes de la industria, Oracle y OpenAI desplegarán centros de datos en otros siete estados: Michigan, Wisconsin, Wyoming, Nuevo México, Georgia, Ohio y Pensilvania. Este despliegue representa el mayor salto en capacidad computacional y energética jamás ejecutado en territorio estadounidense.
Además, ambas compañías han comenzado a extender su infraestructura internacional, con especial foco en los Emiratos Árabes Unidos. En esta fase global del proyecto se han sumado socios como Nvidia, Cisco, G42 y Crusoe, todos ellos actores estratégicos en la carrera global por liderar la IA. La operación cuenta con el respaldo parcial de fondos soberanos de inversión, lo que denota la dimensión geopolítica de la nueva infraestructura tecnológica.
Stargate: una inversión para redefinir la economía de la IA
El megaproyecto Stargate, valorado en 500.000 millones de dólares, no solo busca resolver los cuellos de botella actuales de computación y energía, sino redefinir las bases económicas de la inteligencia artificial. Oracle ha invertido 21.200 millones de dólares (unos 17.800 millones de euros) en gastos de capital el año pasado y planea elevar esa cifra a 25.000 millones en 2025, según su directora ejecutiva, Safra Catz. Parte de estas inversiones están dirigidas a clientes tradicionales, pero la mayor parte se destina al despliegue masivo de centros de datos para OpenAI.
La escala de esta inversión evidencia una tendencia estructural en el sector tecnológico: los modelos de lenguaje y de IA generativa, como ChatGPT, requieren una capacidad de cálculo y almacenamiento masivo que supera con creces la infraestructura convencional.
Aunque el contrato sitúa a Oracle y OpenAI como referentes en IA, también plantea enormes retos. A nivel técnico, deben desarrollar en tiempo récord instalaciones que soporten la demanda energética y de refrigeración. A nivel económico, el compromiso de OpenAI supera con creces su facturación actual, lo que genera dudas sobre la sostenibilidad a medio plazo si no se diversifican los ingresos más allá de suscripciones y licencias.
A esto se suma la presión regulatoria y climática: los 4,5 gigavatios comprometidos en EEUU podrían agravar tensiones en redes eléctricas estatales, especialmente en zonas como Texas, propensas a apagones extremos en verano e invierno.
A nivel global, la alianza redefine el mapa de poder tecnológico. Con centros de datos en EEUU y Oriente Medio, y el respaldo de gigantes como Nvidia y SoftBank, Oracle y OpenAI consolidan una posición hegemónica frente a otros titanes como Amazon Web Services, Google Cloud o Meta.

