Asuntos de dinero 

Nunca jamás uses tu tarjeta de crédito en estos 10 escenarios: podrías quedarte a cero

La tarjeta de crédito es prácticamente una extensión de la mano y se usa para todo.

Es mucho más cómodo que llevar dinero físico encima y, además, te permite comprar online, suscribirte a una plataforma de streaming o cualquier cosa que seguro que realizas día a día.

Ahora bien, hay 10 escenarios donde jamás deberías usar la tarjeta de crédito, ya que entraña un riesgo grave y podrías quedarte a cero.

Desde comprar en un portal web que no tiene un protocolo seguro https o pagar en datáfonos extraños, hasta pasar información de la tarjeta por correo electrónico o teléfono.

Evita, por tanto, estos 10 hábitos de pagar con tarjeta de crédito si no quieres llevarte un susto.

Cuando una web no empieza con el protocolo https

Si una web no tiene estas 5 letras, significa que la página concreta no es segura.

«HTTPS es un protocolo para la comunicación segura a través de una red informática que se utiliza ampliamente en Internet», explica Robert McKee, abogado y profesional internacional certificado en privacidad a Reader’s Digest.

Si tiene http, pero le falta la «s», evita también comprar en esta web o usa un sistema de pago seguro como PayPal, que actúa como una barrera de seguridad entre el que paga con el que lo recibe.

Datáfonos que parezcan extraños

Existen muchos dispositivos manipulados, pero el problema es que son difíciles de detectar.

Eso sí, hay señales claras de que el datáfono con el que te intentan cobrar es peligroso, como si es más voluminoso de lo normal, tienen cables por fuera o elementos extraños.

Compras en ordenadores públicos

Aunque estés navegando por una tienda online y ves algo que te interesa, no se te ocurra pagar con tu tarjeta de crédito en un ordenador que no es tuyo.

«Un ordenador público puede tener dispositivos o programas que registran todas tus pulsaciones, también conocidos como keyloggers», explica McKee.

«Los ordenadores también podrían contener malware con otras herramientas para robar tu información», añade.

Como no es tu ordenador, no sabes lo que puede estar instalado en su interior, así que evita este tipo de operaciones como sea.

Pasar datos sensibles por correo

Aunque estés en medio de una operación con una compañía concreta, no facilites tu tarjeta de crédito por correo electrónico.

Hay muchos ciberdelincuentes que utilizan técnicas de phishing —hacerse pasar por una compañía— muy elaborados para que creas que es un sitio seguro y facilites estos datos.

Antes de pinchar en cualquier enlace y, como es lógico, dejar información sensible como tu tarjeta de crédito o número de cuenta bancaria, busca indicios como faltas de ortografía, logotipos sospechosos o incluso la dirección desde donde te han enviado el mensaje.

Compras en una red wifi pública

Muy unido al punto de no usar tu tarjeta de crédito en un ordenador que no es tuyo.

Una red wifi pública es de libre acceso, por lo que cualquiera puede entrar. ¿El problema? Que cualquiera puede colarse en tu sesión y así ver tu información sensible sin problemas.

«Elimine de sus dispositivos las redes Wi-Fi que no sean suyas y asegúrese de proteger su conexión Wi-Fi con una contraseña única y privada», sugiere Emmanuel Schalit, director general del gestor de contraseñas Dashlane a RD.

«Además, no utilice conexiones Wi-Fi que no sean conocidas por ser seguras (piense: la Wi-Fi de su cafetería, la Wi-Fi gratuita de su edificio o del aeropuerto) a menos que lo haga a través de una VPN segura», continúa.

A un voluntario de una fundación que te aborda por la calle

Aunque es normal que estos voluntarios te pidan solo tu nombre o correo para ponerse en contacto contigo más adelante, también es posible que te pidan en alguna ocasión tu tarjeta de crédito. Si es el caso, cuidado.

«Estas causas son conocidas por dirigirse a las emociones de la gente para conseguir que donen», advierte Lesavich.»Aunque legítimas en algunos casos, podrían ser en cambio estafas para cargar en tu tarjeta de crédito y obtener los datos de la misma», añade.

Si quieres contribuir a estas causas, una apuesta más segura es visitar su sitio web, comprobar que es seguro y hacer la donación desde allí.

Un comerciante retira tu tarjeta de tu vista para el pago

Es un escenario bastante habitual.

Alguien tiene el datáfono anclado en algún punto y para pasar la tarjeta tienes que dársela para que pueda pasarla por el dispositivo. Aunque en muchas ocasiones no tiene ningún riesgo, puede que esa persona tenga malas intenciones y haga una foto a la tarjeta para utilizarla más tarde.

Y puede incluso ocurrir algo más surrealista: que salga corriendo con la tarjeta.

Por tanto, pide siempre que te acerquen el método de pago lo máximo posible y ten siempre a mano tu tarjeta para realizar el pago y no tener ningún susto.

Al hablar por teléfono con alguien

Este punto es de absoluta lógica: no sabes a dónde irán a parar esos datos una vez cuelgues el teléfono.

Además, no sabes quién está escuchando la llamada. No a través de métodos elaborados para colarse en la misma, sino algo más sencillo: la gente que te rodea que puede meter la oreja y anotar los dígitos.

Una tienda online no tiene reseñas ni buenas referencias

Si vas a comprar algo con tarjeta por Wallapop, Etsy o eBay, antes de dejar los datos de tu tarjeta, haz una búsqueda rápida sobre el comerciante para ver su histórico.

Si no tiene experiencias anteriores de otros clientes, no tiene redes sociales y únicamente aparece el anuncio, debes sospechar.

«Internet ha proporcionado a los consumidores una forma mucho más eficaz de evaluar la reputación de las empresas con las que hacemos negocios, así que utilícela», sugiere Adam Jusko, fundador y director general de creditcardcatalog.com, un sitio de comparación de tarjetas y noticias, a RD.

Una compra que no te puedes permitir

Puede parecer una obviedad, pero la tarjeta de crédito se puede usar sin cabeza y tener problemas a final de mes por no haber hecho bien los cálculos.

«Utiliza tu tarjeta de crédito por la comodidad que te proporciona y por las recompensas que puedas recibir, pero carga solo lo que sepas que puedes devolver a final de mes», sugiere Jusko.

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